Una marca de moda global vuelve a la Argentina: el ambicioso plan de Grimoldi que apunta directo al corazón de Buenos Aires
Tras 23 años, una gigante española de la moda vuelve a la Argentina con una inversión millonaria. ¿Qué cambió en el mercado local para que regrese y cuál es el ambicioso plan que tiene Grimoldi para competir con los grandes?
Tras más de dos décadas de ausencia, una de las gigantes españolas del fast fashion prepara su regreso al país de la mano de un operador local de peso. La estrategia busca capturar un mercado que muestra señales de mayor apertura y competencia.
La firma Grimoldi cerró un acuerdo con la casa matriz de Mango para reintroducir la marca en Argentina. El plan contempla una inversión de aproximadamente 2,5 millones de dólares anuales y la apertura progresiva de cinco locales en un plazo de cinco años.
¿Dónde y cuándo abrirá la primera tienda?
El primer local está proyectado para inaugurar en septiembre en el shopping Alto Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires. La operación se complementará con el lanzamiento de un canal de ventas online desde el inicio.
En el mercado argentino, la marca operará bajo la denominación MNG, una variante que suele utilizar cuando el nombre original ya está registrado. Su oferta incluirá ropa para hombre y mujer, además de calzado.
Una apuesta para diversificar el negocio
Para Grimoldi, este movimiento significa un salto estratégico. “La expectativa es grande, porque marcaría el ingreso de la compañía al mundo de la indumentaria de moda”, explicó Hernán Grimoldi. Hasta ahora, su negocio de indumentaria se limitaba a las marcas The North Face y Vans.
Precisó que, en esta etapa inicial, todos los productos de MNG serán importados. La apuesta se enmarca en la estrategia reciente de la empresa de priorizar volumen y participación de mercado, incluso con márgenes más ajustados.
Mango, con origen en Barcelona, es uno de los principales jugadores europeos del sector, con más de 2.900 puntos de venta en 115 países y una facturación que supera los 3.700 millones de euros. Su regreso se da en un contexto donde varias marcas internacionales vuelven a mirar a la Argentina como un destino atractivo.
¿Por qué se había ido y qué cambió ahora?
Mango decidió retirarse de Argentina en marzo de 2003, golpeada por la crisis económica posterior a 2001. Su fundador, Isak Andic, explicó en su momento que “la operación local nunca llegó a ser rentable y con la devaluación del peso, el negocio no cierra”.
La empresa cerró progresivamente sus locales, liquidó el stock disponible y finalmente dejó el país después de comunicar la decisión a sus 65 empleados locales. Ahora, 23 años después, evalúa el mercado con otro panorama.
El plan de expansión local prevé, después de la apertura en Alto Palermo, al menos tres locales más en el Área Metropolitana de Buenos Aires y presencia en ciudades clave como Rosario y Córdoba. La idea es abrir una tienda por año, aunque no descartan acelerar el ritmo si el contexto lo permite.
El legado de un fundador único
La historia de Mango está indisolublemente ligada a la de su fundador, Isak Andic, fallecido a fines de 2024. De origen sefardí, su familia migró desde Turquía a España cuando él tenía 14 años.
Comenzó importando camisas desde Estambul para vender en ferias, hasta que en 1984 abrió su primer local en el exclusivo Paseo de Gracia de Barcelona. El nombre “Mango” lo eligió por su sonoridad y facilidad de pronunciación en múltiples idiomas, luego de probar la fruta en un viaje a Filipinas.
Bajo su liderazgo, la empresa creció manteniendo un perfil bajo y un control familiar, transformándose en un gigante global. Su modelo de negocio “Just in Time” y su rápida expansión internacional, que comenzó en Portugal en 1992, fueron claves para su éxito.
El regreso de Mango a Argentina no es solo la vuelta de una marca. Es un síntoma de un mercado local que se transforma, atrayendo nuevamente a grandes jugadores internacionales dispuestos a competir en el segmento de la moda accesible.