Una médica se declaró intachable ante la Justicia en un caso que involucra medicamentos robados y una muerte por sobredosis
Una médica residente declaró ante la Justicia negando cualquier participación en un robo de medicamentos hospitalarios, en un caso que incluye una muerte por sobredosis y presuntas fiestas clandestinas. ¿Qué revelaron las indagatorias y cómo impacta esto en el sistema de salud?
Una médica residente negó rotundamente haber participado en el presunto robo de medicamentos de un hospital de Buenos Aires, en una investigación que destapó un circuito ilegal de drogas hospitalarias y una muerte por sobredosis. Su declaración judicial pone en el centro un caso que mezcla adicciones, responsabilidades médicas y el manejo de sustancias sensibles.
Delfina Lanusse, junto con el anestesista Hernán Boveri, fue procesada por el delito de administración fraudulenta. Aunque no quedaron detenidos, la Justicia les prohibió salir del país y ordenó embargos por 100 millones de pesos.
Durante su indagatoria ante el juez Javier Sánchez Sarmiento, Lanusse afirmó: “Nunca robé nada, soy intachable”. Sostuvo que las acusaciones en su contra surgieron a partir de versiones difundidas por una examiga y colega.
¿Qué se investiga en este caso?
La investigación se desprende de la causa por la muerte de Alejandro Zalazar, de 29 años, quien fue encontrado sin vida en su departamento el 20 de febrero. La autopsia determinó que falleció por una sobredosis de propofol y fentanilo.
En el lugar se hallaron fármacos y una bomba de infusión, lo que activó una pesquisa sobre el uso indebido de medicamentos hospitalarios. Según la causa, los fármacos utilizados por Zalazar habrían sido sustraídos del Hospital Italiano, lo que derivó en la desvinculación de los profesionales implicados.

¿Qué rol jugaron los acusados?
Por su parte, Boveri aseguró que los medicamentos hallados en su departamento eran para uso veterinario, aunque no precisó detalles sobre su destino o utilización. El expediente también puso el foco en presuntas fiestas clandestinas conocidas como “propofest”, donde se consumían anestésicos de uso médico.
En ese contexto, Lanusse había admitido previamente ante la Asociación de Anestesia que consumía propofol desde hacía dos años, aunque aseguró que lo hacía bajo la influencia de Boveri. El anestesiólogo, en cambio, reconoció haberla drogado en algunas ocasiones, pero sostuvo que fue con su consentimiento y la responsabilizó por el robo de los medicamentos.

¿Qué impacto tiene este caso en el sistema de salud?
Desde la Asociación de Anestesia advirtieron que el consumo de sustancias es una problemática transversal y remarcaron que los hechos investigados habrían ocurrido en ámbitos privados. El caso sigue bajo investigación y expone una trama compleja que combina adicciones, responsabilidades médicas y el manejo de drogas sensibles dentro del sistema de salud.