Una nena de 4 años se puso los esquíes en el Catedral y su mamá no pudo contener las lágrimas

Una nena de 4 años con autismo se puso los esquíes por primera vez en el Catedral. Su mamá la escuchó levantarse diciendo los nombres de los profes y no pudo contener la emoción. Detrás hay más de 300 personas que este año ya esquían con programas adaptados.

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Una nena de 4 años se puso los esquíes en el Catedral y su mamá no pudo contener las lágrimas
Una nena de 4 años se puso los esquíes en el Catedral y su mamá no pudo contener las lágrimas

Más de 300 personas con discapacidad motriz o cognitiva ya subieron a la nieve esta temporada en Cerro Catedral, Bariloche, gracias a los programas de esquí adaptado. Entre ellas hay alumnos de la Escuela Especial 6, que esta semana vivieron su segunda jornada con esquíes en mano y las pecheras del programa escolar.

El año pasado la nieve no alcanzó y la salida al cerro se limitó a caminar. Este año la experiencia fue otra cosa. "Son oportunidades para sumar algo distinto a la rutina, que es ir de casa a la escuela y de la escuela a casa", resumió Ana Paula Oyarzo, profesora de educación física de la Escuela Especial 6.

La semana pasada fueron siete los alumnos que participaron: dos con discapacidades motrices y el resto con distintas dificultades cognitivas. Las clases las lideran instructores de esquí escolar y de la fundación Desafío Bariloche, con el acompañamiento de los docentes de la escuela.

"Es una gran experiencia para ellos, por suerte se volvió a dar esta oportunidad", agregó Carolina Dai, docente de música, que acompañó al grupo en su segunda jornada. Las actividades se repartieron entre el Play Park, en la base, y la aerosilla Ciprés, donde Luz y Leila subieron en sus sillas bi-esquí.

Una nena de 4 años que sorprendió a todos

En la parte de menor pendiente, Baltasar se anima a soltarse, levanta los brazos y se lanza hacia los brazos de Cecilia Lavecchia, su instructora. Tiene síndrome de down y es su segundo año en la nieve. Después de practicar abajo, se sube a la magic carpet y con un aro de plástico la instructora lo guía para bajar.

"Enseñamos a través del juego y sobre todo del cariño", contó Lavecchia, y remarcó que "se trata de que todos podamos disfrutar de la montaña".

Pero la escena que conmovió a propios y ajenos la protagonizó Ema, de cuatro años, con diagnóstico de autismo y discapacidad cognitiva, que se animó a esquiar por primera vez. "No pensé que era posible ponerle esquíes, y hoy se levantó diciendo los nombres de los profes", se emocionó Justina, su mamá, que practica el deporte desde chica pero nunca imaginó que su hija podría hacerlo.

Leo Saccomanno, instructor de la fundación Challenge, contó cómo fue ese proceso: "Ella misma te va pidiendo más autonomía. Primero íbamos de la mano, después pusimos una barra para que se pueda agarrar, para que no se le vaya la cadera para delante. Cada día es un aprendizaje para nosotros". Y agregó: "Cada mínimo error nos puede costar toda la experiencia. Tenemos que tener una precisión quirúrgica".

Esquiar a ciegas y con confianza

Todos los martes, desde que arrancó la temporada invernal, Pablo Noves sube a la montaña. Por su discapacidad visual esquía junto a un instructor que le indica hacia dónde doblar, cómo viene la pendiente y si tiene que frenar o seguir. Antes se comunicaban en voz alta; ahora usan intercomunicadores conectados por bluetooth.

"Esta temporada ya empecé a hacer cosas más difíciles, pistas azules que requieren más atención y concentración", relató Noves, y explicó que lo central del esquí para personas ciegas es "confiar en el instructor que te va llevando".

Este año, Desafío Bariloche propuso a los adultos mayores que no pagan el pase que colaboren para que personas con discapacidad accedan a un pase de temporada gratuito. Pablo fue uno de los beneficiados y ahora invita a quienes tengan alguna discapacidad a "animarse a salir de la casa y hacer vida normal".

"Cada vez son más los chicos que pueden acceder. Hay más inclusión en las escuelas, más necesidad de acompañar", señaló Francisca Bonacalza, instructora especializada. La certificación se cursa a través de la Asociación Argentina de Instructores (Aadidess) y tiene módulos de bi-esquí, mono esquí y tres huellas. Este año, contó, tuvo unos 10 alumnos por semana.

"La montaña es familia", definió María Josefina Franco, instructora de Desafío Bariloche, y explicó que en algunos casos "priorizamos el disfrute y no tanto la exigencia".

Tanto Desafío Bariloche como Challenge trabajan con un sistema mixto: clases particulares para adultos y niños, residentes o turistas, con el equipo incluido, y programas sociales con acceso gratuito.

El esquí adaptado permite que personas con distintas discapacidades puedan disfrutar de la nieve y la montaña en Cerro Catedral. Foto Alfredo Leiva.

Esquí adaptado en Cerro Catedral. Foto Alfredo Leiva.

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