Una nena rompió el silencio en la escuela y destapó un calvario que habría durado años
Una adolescente entró a su escuela y contó algo que había callado desde los cinco años. Ahora, la Justicia busca encerrar a su padrino: lo que declaró en Cámara Gesell podría agravar todo.
Una adolescente de Las Lajitas confesó en su escuela un calvario que habría padecido en silencio durante años. A raíz de ese relato, la Justicia investiga a su padrino, un hombre de 53 años, como presunto autor de un abuso sexual reiterado.
El fiscal penal 2 de Anta, César Arturo Saravia, pidió la prisión preventiva para el acusado, que ya fue imputado de manera provisoria. La causa se inició el pasado 6 de agosto, cuando la menor contó en el ámbito escolar que sufría situaciones de abuso por parte de alguien de su entorno familiar: su padrino.
Cómo se destapó el caso
Según la investigación, los episodios habrían comenzado cuando la víctima tenía apenas cinco años y ocurrían durante las visitas que la niña hacía al acusado. Ese historial de sometimiento habría continuado de forma reiterada hasta que la adolescente decidió hablar en la escuela.
Directivos y docentes de la institución activaron el protocolo de protección y radicaron la denuncia. Luego, la madre de la menor declaró ante la Justicia y dijo que se había enterado de las situaciones a través de sus hijas.
La Cámara Gesell y el pedido de prisión
Uno de los momentos clave de la causa fue la declaración de la adolescente en Cámara Gesell. En esa instancia, la víctima habría aportado relatos de mayor gravedad, que todavía son materia de investigación por parte de la Fiscalía.
El fiscal Saravia sustentó el pedido de prisión preventiva en la gravedad de la acusación, el riesgo de fuga y la chance de que el imputado entorpezca el avance de la pesquisa. Además, remarcó que el hombre tendría contacto con el círculo cercano de la adolescente, algo que podría generar temor o influir sobre ella.
El acusado fue imputado por el delito de abuso sexual con sometimiento gravemente ultrajante, cometido de forma reiterada, según el artículo 119, segundo párrafo, del Código Penal.
En lo que resta de la investigación, todavía deben producirse pruebas como declaraciones testimoniales, exámenes médicos y pericias psicológicas. Desde el Ministerio Público Fiscal pusieron el foco en la situación de vulnerabilidad de la adolescente y en la urgencia de protegerla mientras avanza la causa.