Una niña que ve el mundo distinto: la novela que se anima a preguntar qué queda cuando los muertos no pueden leer

En un pueblo donde los ataúdes flotan y se convierten en barcos, una nena descubre que las palabras no son lo que parecen. La autora cordobesa revela el origen de su historia y qué se esconde detrás de la frase más desconcertante del libro.

· 3 min de lectura
Una niña que ve el mundo distinto: la novela que se anima a preguntar qué queda cuando los muertos no pueden leer
Una niña que ve el mundo distinto: la novela que se anima a preguntar qué queda cuando los muertos no pueden leer

Morteros, un pueblo de Córdoba donde los muertos flotan y los chicos juegan sobre los féretros, es el escenario de la nueva novela de Silvana Vogt. "El fino arte de crear monstruos" llega a las librerías argentinas de la mano de Eterna Cadencia, después de ganar el Premio Finestres de Narrativa en castellano en Barcelona.

Un pueblo donde todo puede suceder

La historia arranca con una inundación desconcertante: vacas, perros, bicicletas y bancos de plaza flotan en las aguas. Pero lo que realmente desata la trama son los noventa ataúdes que emergen a la superficie. Mientras los adultos intentan recuperar los restos de sus muertos, los chicos convierten los féretros en barcos y organizan una batalla naval con equipos, carreras, capitanes y jueces.

La escena, tan disparatada como inquietante, condensa el espíritu de la novela: el humor y la tragedia conviven, y la imaginación no aparece como una fuga de la realidad sino como una vía para comprenderla.

La narradora es Vidria, una niña que observa el mundo con la mezcla de ingenuidad y razonamiento propia de quien todavía no acepta que las cosas tengan una única explicación. Para ella, una montaña puede ser una "llanura vertical", un río puede ser un agua que cae en lugar de avanzar horizontalmente, y una motocicleta Harley-Davidson se convierte en una "moto sin terre". Las palabras no son transparentes: hay que descubrirlas.

Uno de los momentos más reveladores ocurre cuando Vidria escucha a otro chico contar un viaje. Él habla de montañas, nieve, rutas curvas y ríos que caen, palabras que los habitantes de Morteros desconocen. Para ella, descubrir que existen cosas que no conoce es perturbador: si existen otras palabras, también pueden existir otras formas de entender el mundo.

"La verdad" también puede ser una historia

Vogt construye una narradora cuya imaginación parece no tener límites, pero que al mismo tiempo está permanentemente interesada en saber cómo funcionan las cosas. La niña pregunta, deduce, inventa teorías y muchas veces se equivoca. Sin embargo, sus errores contienen una forma de conocimiento.

La muerte ocupa un lugar importante en ese aprendizaje. Después de jugar sobre los ataúdes, Vidria descubre algo que la desconcierta: los muertos no pueden leer. La frase tiene una comicidad inmediata, pero detrás aparece una pregunta más profunda: ¿qué queda cuando desaparecen quienes podían contar las historias?

En la novela, vida, muerte y literatura están permanentemente enlazadas. La narradora entiende poco a poco que contar una historia no significa reproducir aquello que ocurrió, sino encontrar una forma de darle sentido. Por eso una mentira puede terminar siendo, para Vidria, "otra forma de explicar el mundo": una verdad hecha a medida.

Una escritora entre dos lenguas

Silvana Vogt nació en Morteros en 1969. Estudió Filosofía, Psicología y Ciencias de la Educación, además de Producción y Creatividad Radiofónica. En 2002 se instaló en Barcelona, donde trabajó como lectora editorial, columnista y periodista radiofónica antes de convertirse en librera. Actualmente dirige Cal Llibreter, en Sant Just Desvern, y dicta talleres de escritura.

Su historia literaria tiene una particularidad: su primera novela, "La mecànica de l'aigua", fue escrita en catalán y publicada en 2016. En 2018 recibió una Beca de Escritura Montserrat Roig, vinculada al programa Barcelona Ciudad de la Literatura de la UNESCO, y retomó después la escritura en castellano, su lengua materna. "El fino arte de crear monstruos" es su segunda novela.

Esa experiencia entre lenguas y geografías resulta especialmente significativa para una novela tan preocupada por las palabras y por aquello que ocurre cuando descubrimos que existen otras maneras de nombrar las cosas.

Más para leer

El abogado formado en la UNCo que Tini sumó para auditar sus contratos
Espectáculo
El look de Juana Viale que fusionó la sastrería con la bohemia
Espectáculo
Adiós a Miguel Zavaleta: la voz de Suéter y del himno "Amanece en la ruta"
Espectáculo
De las pasarelas a una casa sin luz: la nueva vida de Carola Del Bianco en la Patagonia
Espectáculo
Sofía La Reini Gonet estalló contra Valentina Pergolini tras su renuncia en Popstars: qué dijo
Espectáculo
Popstars: la participante que hizo bailar a Nicki Nicole y su particular look con Moria y Susana
Espectáculo