Una profesora de 78 años se plantó frente a un robot de Uber Eats y terminó esposada
Tiene 78 años, es profesora jubilada y cada vez que ve un robot de reparto le bloquea el paso. La última vez la policía la esposó y le labraron una citación, pero ella ya avisó que no piensa dejar de hacerlo.
Una docente universitaria jubilada de 78 años decidió que no iba a mirar para otro lado cada vez que un robot de reparto cruzara su camino en Filadelfia. Carolyn Marvin terminó detenida después de interponerse frente a uno de esos vehículos autónomos de Uber Eats en pleno centro de la ciudad.
El episodio ocurrió cerca del Reading Terminal Market, uno de los puntos más transitados y reconocidos del área céntrica. La mujer se colocó delante del dispositivo para obligarlo a detenerse y evitar que siguiera con su recorrido.
La reacción policial no tardó en llegar. Según reportaron medios locales, antes de la intervención se habían registrado disturbios en la zona. Los agentes le pidieron en varias oportunidades que se corriera del lugar, pero Marvin se mantuvo firme en su postura y se negó.
La situación escaló hasta que los efectivos la esposaron y la trasladaron a una dependencia policial. Allí le entregaron una citación por alterar el orden público, de acuerdo con la información difundida.
El reclamo que la llevó a enfrentar a las máquinas
Para esta profesora retirada de Comunicación de la Universidad de Pensilvania, los robots de reparto no son una simple novedad tecnológica. Detrás de cada dispositivo ve un puesto de trabajo que se pierde.
Su crítica apunta a las empresas que avanzan con la incorporación de máquinas capaces de cumplir tareas que hasta hace poco estaban en manos de personas, con el impacto que eso genera sobre el empleo.
“Sé que están quitándole el trabajo a los repartidores humanos, y por eso me manifiesto cada vez que los veo”, declaró a medios locales después del incidente.
La de esta vez no fue su primera acción. En septiembre, la mujer ya había protagonizado una protesta similar sobre la avenida Broad Street, también en Filadelfia. Su método consiste en frenar a los robots durante sus recorridos habituales para visibilizar un tema que, a su entender, necesita mucha más discusión pública.
Qué piensa hacer ahora
Tras recuperar la libertad, Marvin anticipó que piensa impugnar la citación ante la Justicia. Y dejó en claro que su forma de protestar no cambia.
“Si tengo tiempo y veo un robot, probablemente haré lo mismo”, advirtió.
Imagen: Gentileza The New York Post