Empleados que cobran hasta dos meses de sueldo por adelantado y embargos que antes no existían: la nueva titular de la AIM reveló cómo la crisis llega al bolsillo de los trabajadores metalúrgicos y qué pasa con las cuentas de las pymes.
La flamante titular de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario (AIM), Jorgelina Gonano, puso blanco sobre negro la realidad que atraviesan las pequeñas empresas de la región y apuntó contra uno de los obstáculos más duros: el acceso al financiamiento. Según su experiencia, un dueño de pyme de apenas cinco o seis trabajadores encuentra hoy menos resistencia al pedir un préstamo personal que al intentar una línea de crédito productivo.
Gonano asumió la conducción de la entidad hace pocos días, en reemplazo de Rafael Catalano. Llega desde la dirección de Aberturas Inducor SRL, una firma familiar con más de medio siglo de trayectoria, y lo hace en un contexto que, según plantea, exige respuestas inmediatas y no proyecciones de largo plazo.
Financiamiento: tasas altas y burocracia que ahoga
En diálogo con El Ciudadano, la empresaria explicó que las condiciones de la banca privada siguen siendo un muro para las estructuras chicas. "Las tasas son muy altas y hay muchos requerimientos, para una empresa chica es muy difícil", señaló.
Dentro del sistema, distinguió a las entidades con tasas más razonables: Nación y el Banco de Santa Fe aparecen como las opciones menos gravosas, mientras que la banca privada mantiene un piso elevado y una burocracia que, a su entender, resulta desproporcionada para el tamaño de las firmas metalúrgicas.
La presión de ARCA y el fantasma del embargo
Otro de los frentes que preocupa al sector es la relación con ARCA. Gonano describió un círculo que se cierra rápido: cuando el empresario se entera de que está por ser embargado, ya tiene un procurador encima. Muchos eligen entrar en un plan de pago para evitar la paralización, pero a ese esquema se suman los honorarios del profesional, que no son baratos.
"Hoy los planes de pago de ARCA tienen intereses altísimos, pero los tenés que afrontar porque si no te embargan cuentas y no podés pagar sueldos", advirtió. Y agregó: "Queremos dedicarnos a producir, que es lo que sabemos hacer, no podemos estar pensando todo el tiempo en que ARCA nos va a embargar".
Servicios con distorsión impositiva
La carga tributaria también aparece en cada factura de servicios. Gonano mencionó el caso del agua, con percepción de IVA e impuestos municipales incluidos, y sostuvo que hace falta revisar servicio por servicio para medir qué componente impositivo tienen y cuánto se puede reducir. Lo mismo ocurre con el gas y con la EPE.
"Hay muchísima distorsión impositiva, por eso hay que ponerse a trabajar en ese tema", afirmó. Sobre los aumentos, fue tajante: "Con los servicios nos asombramos mes a mes cuando vemos las facturas y es algo que no afloja".
En cuanto a los anuncios de alivio fiscal, tomó distancia de las promesas. Recordó que en la ronda RIGI el ministro Luis Caputo habló de una baja de impuestos para el año siguiente y sentenció: "La verdad que me queda muy lejos". También cuestionó el incentivo de contratar para obtener beneficios: "Si no tengo trabajo, por qué voy a tomar un empleado nuevo".
El deterioro que llega al bolsillo del trabajador
La situación financiera de los empleados encendió alarmas. Gonano contó que en su empresa registraron algunos embargos de sueldo, pocos, pero que no eran habituales. A eso se suma un dato que refleja la pérdida del poder de compra: varios trabajadores cobran uno y hasta dos meses de sueldo por adelantado.
"Estamos siguiendo con mucha preocupación lo que pasa con nuestros empleados, y tiene lógica porque los incrementos salariales que están teniendo son muy bajos", sostuvo. En cuanto a la morosidad de las propias empresas, aclaró que todavía no hay indicadores preocupantes.
Importaciones y mano de obra: dos desafíos que siguen abiertos
La apertura importadora continúa golpeando a distintos rubros y, según la titular de AIM, no hay señales de que el gobierno nacional vaya a ponerle un límite. Aun así, reivindicó la competitividad del sector: "Si tuviéramos las mismas condiciones, podríamos competir en muchos rubros".
El otro problema es la mano de obra. Las empresas intentan retener al personal formado porque reemplazarlo más adelante resulta muy difícil. Además, encontrar jóvenes con oficio en el rubro metalúrgico se volvió una tarea compleja. Los vínculos con escuelas técnicas están, pero capacitar lleva tiempo. "Hoy uno de los grandes desafíos para los industriales es captar una mano de obra capacitada", cerró.
Vaca Muerta y la minería: oportunidad real, pero a largo plazo
Consultada sobre la ronda de negocios RIGI, Gonano la consideró una posibilidad de trabajo nueva, aunque advirtió que se trata de un horizonte lejano. "Mientras tanto la pregunta es cómo seguimos mañana", planteó.
Su empresa ya está vinculada de manera indirecta al sector: trabaja para una constructora que la eligió hace años y participa en proyectos ligados a Vaca Muerta incluso antes del boom del yacimiento neuquino. También interviene en obras públicas de distintas provincias.
Junto a su hermana Jessica, Gonano representa la segunda generación de Inducor, la firma que tomaron de su padre Ernesto, quien sigue al tanto de la actividad. Desde esa doble condición de empresaria y referente institucional, insiste en la necesidad de construir condiciones que permitan sostener la producción y aprovechar las oportunidades que puedan abrirse en los próximos años.



