Una “supertierra” a 91 años luz: el hallazgo astronómico que requirió más de 350 noches de observación
Científicos desvelan los detalles de una “supertierra” recién descubierta a 91 años luz. ¿Cómo lograron detectar un planeta cuya señal era casi imperceptible entre el ruido estelar?
Un equipo internacional de astrónomos confirmó la existencia de un nuevo planeta rocoso, una “supertierra”, en un sistema estelar distante. El descubrimiento, publicado en la revista Astronomy and Astrophysics, es un logro técnico notable debido a la extrema debilidad de la señal que emite este mundo.
El planeta, denominado HD 176986 d, orbita la estrella HD 176986, una enana naranja ubicada a 91 años luz de la Tierra, en la constelación de Capricornio. Este hallazgo amplía la familia de planetas conocidos alrededor de esa estrella, de la que ya se sabía que albergaba otros dos mundos.
¿Cómo es este nuevo mundo lejano?
HD 176986 d pertenece a la categoría de “supertierra”, es decir, es un planeta rocoso pero de mayor tamaño que el nuestro. Los investigadores determinaron que su masa es cercana a siete veces la de la Tierra.
Una de sus características orbitales más llamativas es que completa una vuelta alrededor de su estrella cada 61 días. Esto lo sitúa más alejado de su sol que sus dos planetas hermanos, HD 176986 b y HD 176986 c, cuyos períodos orbitales son de apenas 6,5 y 16,8 días, respectivamente.

Así se vería el nuevo planeta descubierto en la estrella HD 176986.
Un desafío tecnológico de primer nivel
Encontrar planetas como este representa uno de los mayores retos en la caza de exoplanetas. Los mundos pequeños, con órbitas relativamente largas, generan señales extremadamente tenues que se confunden fácilmente con el “ruido” en los datos.
De hecho, los científicos destacan que solo se conoce una docena de planetas con una masa inferior a siete Tierras y un período orbital superior a 50 días. La dificultad radica en diferenciar la señal real de un planeta de los fenómenos propios de la estrella, como sus manchas o variaciones magnéticas.
Para superar este obstáculo, el equipo empleó una combinación de instrumentos de alta precisión. Entre ellos se encuentran los espectrógrafos HARPS y ESPRESSO en Chile, y HARPS-N en el Observatorio del Roque de los Muchachos, en las Islas Canarias.
Además, utilizaron una herramienta avanzada llamada YARARA, diseñada específicamente para limpiar los espectros estelares y eliminar las interferencias que pueden ocultar o imitar señales planetarias genuinas.

Las observaciones duraron más de 350 noches hasta que se comprobó que se trataba de un nuevo planeta.
La confirmación final no fue rápida. Los investigadores tuvieron que recopilar y analizar datos durante más de 350 noches de observación, realizando numerosos análisis para descartar toda posibilidad de error. Solo tras este riguroso proceso pudieron verificar que la señal detectada correspondía inequívocamente a un nuevo planeta real en el sistema de HD 176986.