Una textil abandonada en Trelew vuelve a la vida con una pesquera que ya tiene cola de interesados
La ex textil Propulsora estuvo años vacía y todos la daban por perdida. Ahora dos empresas pesqueras ya se instalan ahí y siete más esperan su lugar: qué pasará con el cupo de merluza y quiénes volverán a trabajar en esas naves.
El parque industrial de Trelew se prepara para un movimiento que no se veía desde hace años: una planta pesquera comenzará a operar en las instalaciones de la ex textil Propulsora, un edificio que quedó vacío y que ahora volverá a tener trabajadores en plena producción. La noticia la confirmó el Secretario Coordinador de Gabinete del gobierno provincial, Andrés Arbeletche, quien destacó el simbolismo de reutilizar un espacio que parecía condenado al olvido.
«Es emocionante estar en una planta que quedó desierta pensando que será ocupada por trabajadores en plena producción», dijo Arbeletche a Radio Chubut. El funcionario remarcó que se trata de empresas que producirán para exportar y que contarán con promoción fiscal dentro de la zona franca, un beneficio que, según explicó, también servirá para absorber mano de obra en un contexto de alta demanda y crisis.
El proyecto no es menor: hay dos empresas en plena etapa de instalación y otras siete ya pidieron sumarse. Para garantizar la materia prima, el gobierno evalúa otorgarles un mayor cupo de pesca, en especial de merluza, el recurso que procesará la planta.
Qué dicen los trabajadores
El secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación calificó la apertura como «muy importante» en el marco de la subzona franca que funcionará en el parque industrial de Trelew. Para el gremio, la puesta en marcha de la pesquera representa una señal concreta de reactivación para una ciudad que supo tener en la industria textil un pilar de empleo.
La ex Propulsora, que durante décadas fue símbolo de la producción textil en la zona, había quedado abandonada. Ahora, sus naves volverán a escuchar el ruido de las máquinas, aunque esta vez dedicadas al procesamiento de pescado para exportación. La combinación de zona franca, cupos de pesca y un edificio listo para usar parece haber sido el combo que convenció a los inversores.
Mientras las dos primeras empresas avanzan con la instalación, las siete restantes esperan su turno. El gobierno provincial apuesta a que el efecto derrame se sienta rápido en el empleo local, en una ciudad que todavía busca dejar atrás los años de ajuste.
