Una vecina vio algo raro con el auto de su expareja el día del crimen: qué descubrieron sobre la muerte de Florencia Peralta
Una vecina vio el Fiat 147 de la expareja de Florencia Peralta estacionado en el patio de la casa. Horas después, el auto desapareció y ella fue hallada sin vida junto a su hijo de 6 años. Qué encontraron los investigadores adentro.
A diez años del femicidio de Florencia Peralta, el caso que conmocionó a San Rafael y marcó un antes y un después en la Justicia mendocina vuelve a poner sobre la mesa los detalles de una investigación que terminó con la expareja de la víctima condenada a prisión perpetua. La joven policía de 26 años fue asesinada en su casa de calle Barcala la noche del 13 de septiembre de 2016. Tenía un hijo de 6 años que estaba a su lado cuando encontraron su cuerpo.
Florencia se había separado de Damián Ortega seis meses antes del crimen. Según reconstruyó la investigación, sus compañeros y jefes de la fuerza la contenían y le preguntaban seguido cómo estaba. En una de esas charlas, ella habría dicho que con su expareja estaban "llevando la separación civilizadamente".
El dato de la vecina que cambió la pesquisa
El crimen ocurrió entre las 20 y las 21.30. Una vecina declaró que durante la mañana había visto el Fiat 147 de Ortega estacionado en el patio de la casa. Por la tarde, el auto ya estaba en la calle. Cerca de las 21.30, desapareció del lugar. A esa hora, el portón estaba abierto y la puerta de ingreso, cerrada.
Cerca de las 23, un llamado al 911 alertó por una mujer "descompuesta". Cuando los efectivos llegaron, encontraron a Florencia sin vida. Su hijo, de apenas 6 años, estaba al lado.
La escena parecía un robo: la puerta estaba violentada, el pasador destrozado y faltaban una notebook y el celular de la víctima. Pero los investigadores notaron algo que no cerraba: el resto de la casa estaba intacto. No había cajones abiertos ni desorden. La hipótesis de un robo forzado empezó a tambalear.
Las sospechas sobre la expareja
Con esos elementos, la pesquisa apuntó a Ortega. La hipótesis que tomó fuerza fue que el crimen lo había cometido alguien conocido por Florencia y que después se había simulado un robo para desviar la investigación.
En las primeras horas, Ortega fue interrogado y, según los investigadores, incurrió en contradicciones. Además, los policías le vieron heridas en las manos compatibles con la manipulación de alambres. El dato cobró relevancia cuando encontraron un alambre en la vivienda. Según la hipótesis sostenida durante la investigación, Ortega lo habría usado para estrangular a Florencia hasta matarla. Fue aprehendido y, horas después, la magistrada interviniente formalizó su detención.
Los investigadores también reconstruyeron que Florencia había tomado precauciones: en un momento previo al crimen había pedido que su arma reglamentaria quedara guardada en la comisaría, con el argumento de que temía ser víctima de un robo. Y allegados a la víctima señalaron que la joven había empezado a relacionarse con otro hombre. Esa información se incorporó a la causa y los pesquisas sostuvieron como una de las hipótesis que Ortega pudo haber atacado a su expareja al enterarse de que estaba iniciando una nueva relación.
El segundo juicio por jurados de Mendoza
La investigación avanzó durante casi tres años. En mayo de 2019, Ortega fue llevado a juicio por jurados. Fue el segundo juicio por jurados realizado en Mendoza, en el marco de la implementación de ese mecanismo de participación ciudadana en la Justicia penal.
Tras varias audiencias y de escuchar pruebas y testimonios, el jurado popular encontró culpable a Ortega por el femicidio de Florencia Peralta. La Justicia le impuso prisión perpetua.
A diez años del crimen, el caso sigue siendo uno de los que marcaron a Mendoza, no solo por la conmoción que provocó el asesinato de la joven policía y madre, sino porque su resolución quedó ligada a un momento clave de la historia reciente de la Justicia provincial: el segundo juicio por jurados de Mendoza.