Una víctima de las “gitanas estafadoras” rompe el silencio: “Me creía la más viva de todas”
Una mujer con carrera universitaria revela cómo fue estafada en un elaborado engaño y confiesa el sentimiento que la mantuvo en silencio durante años. ¿Qué las hace tan vulnerables a este tipo de fraudes?
Una mujer que perdió sus ahorros en una compleja estafa de “limpieza espiritual” reveló por primera vez los detalles del engaño y confesó el sentimiento que la paralizó durante años. “Te da vergüenza ir a denunciar”, admitió Mercedes, quien finalmente se presentó ante la Justicia en 2022 para contar su experiencia junto a un grupo de amigas.
En una entrevista con el programa Telenoche, Mercedes describió el fuerte impacto emocional que le dejó el fraude, que superó con creces la pérdida económica. Explicó que lo que le sucedió es algo que afecta a personas en situación de vulnerabilidad y que por mucho tiempo optó por callar.
¿Cómo opera el engaño?
La víctima, una persona con estudios universitarios y dos posgrados, nunca imaginó que podría caer en una trampa así. Relató que, al leer comentarios sobre casos similares, la gente solía tildar a las afectadas de “ignorantes”, algo que le generaba una contradicción interna.
“Creía que tenía el control de la situación porque en todo momento pensé que la plata estaba en mi casa, pero no la tenía en mi casa. Me creía la más viva de todas”, confesó con crudeza. Este mecanismo de ilusión y manipulación psicológica es clave en el modus operandi de los estafadores.
Mercedes fue enfática al señalar la dinámica que permite que estos esquemas perduren: “La manera de trabajar de esta gente es gracias al silencio de los que somos víctimas”. Y agregó, con un dejo de angustia que aún persiste: “Hasta el día de hoy no me puedo perdonar lo que hice”.
El pacto de silencio entre las víctimas
La historia de Mercedes no es aislada. Según su relato, al menos otras cinco de sus amigas cayeron en la misma estafa, conformando un grupo de afectadas que, inicialmente, ninguna se animaba a dar el paso de denunciar.
La presión social y familiar jugaba un rol fundamental en esa decisión. “Hubo gente que no denunció porque los maridos no sabían. Era plata que quizás tenían guardada porque era de la familia”, recordó Mercedes, exponiendo una capa más de complejidad en estos casos.
El punto de inflexión llegó cuando el grupo de mujeres decidió reunirse para enfrentar juntas lo ocurrido. “Dijimos: ‘¿Qué hacemos?’ Y una dijo que hagamos la denuncia”, relató. Sin embargo, incluso en ese momento de supuesta determinación, surgieron las dudas y el temor al ridículo.
“¿Cómo hacíamos? ¿Decíamos que nos estafó una gitana? Se nos iban a matar de risa”, señaló Mercedes, reflejando el estigma y la desconfianza que anticipaban al momento de llevar su caso a una comisaría o fiscalía.
Las acusadas y la búsqueda de justicia
A pesar de la vergüenza y el miedo, Mercedes decidió avanzar. Su testimonio público se suma ahora al de otras víctimas que han comenzado a relatar cómo operaba esta banda, contribuyendo a la investigación judicial.
Las tres mujeres señaladas como presuntas integrantes de este grupo estafador son Mirta Noemí Mitrovich, Nancy Marina Yovanich y María Silvia Mitrovich. Según la información disponible, las tres se encuentran prófugas y tienen pedido de detención en su contra, emitido por el Ministerio de Seguridad bonaerense.
La decisión de Mercedes de romper el silencio busca no solo alcanzar justicia por su caso, sino también alertar a otras posibles víctimas y quitarle poder a un mecanismo delictivo que se nutre, precisamente, del secreto y la vergüenza de quienes son engañados.