Unión define el Clausura, pero dos pesos pesados del plantel tienen la cabeza en otro lado
Unión se juega el Clausura, pero dos contratos clave se vencen el 31 de diciembre y la dirigencia todavía no movió ficha. Uno de los casos involucra al capitán y goleador del equipo.
Unión está metido de lleno en la pelea por entrar a los playoffs del Torneo Clausura. Sin embargo, mientras el equipo se juega el objetivo deportivo, en los escritorios hay dos carpetas que empiezan a acumbrar polvo y que la dirigencia no puede patear demasiado: las renovaciones del capitán y goleador Cristian Tarragona y del volante Julián Palacios. Ambos terminan contrato el 31 de diciembre y, por ahora, no hay novedades.
El contexto no ayuda. La clasificación a la Copa Sudamericana quedó prácticamente descartada, por lo que el único horizonte concreto es la fase eliminatoria del torneo local. Pero el calendario avanza y la fecha límite para resolver los vínculos se acerca a pasos agigantados.
Tarragona, el caso que más ruido hace
El delantero es mucho más que un nombre en el ataque: es la referencia ofensiva del equipo, el dueño de la cinta de capitán y uno de los máximos artilleros del fútbol argentino. Su contrato vence a fin de año y, aunque en el último mercado de pases tuvo la chance de emigrar al exterior, la operación finalmente no prosperó.
Ahora el escenario se repite. Es casi un hecho que Tarragona volverá a despertar interés de otros clubes cuando la ventana de transferencias se abra. Su continuidad dependerá, en gran medida, de cómo termine Unión este campeonato y de las condiciones económicas que el club pueda poner sobre la mesa para retenerlo.
Palacios, un futuro que parece lejos
El volante transita una situación distinta, aunque con el mismo desenlace a la vista. Durante el año hubo una chance concreta para que Unión comprara parte de sus derechos, pero la operación nunca avanzó. La participación de San Lorenzo en un porcentaje de la ficha y las condiciones económicas de la negociación fueron un obstáculo imposible de sortear.
El propio Palacios fue claro cada vez que le preguntaron por su futuro: la decisión está en manos de su representante. Y por cómo se dieron las cosas hasta ahora, todo indica que el mediocampista llegará a diciembre con el pase en su poder y el camino libre para definir su próximo destino.
Son dos piezas importantes dentro de la estructura tatengue. La dirigencia sigue de cerca ambos expedientes, pero no es momento de ponerlos por encima de lo que pasa dentro de la cancha. Primero está el Clausura. Después será tiempo de sentarse a negociar contratos, ofertas y renovaciones. El problema es que diciembre ya se huele y Unión no puede darse el lujo de dejar estas dos definiciones para el último minuto.