Unión juega algo más que tres puntos ante Riestra: el número que arrastra y preocupa a Madelón

Unión visita a Riestra con una racha que se volvió una pesadilla para Madelón y un número defensivo que arrastra desde hace meses. Lo que está en juego en el Guillermo Laza excede la tabla: el futuro del entrenador y la ilusión de los playoffs quedan atados a lo que pase este lunes.

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Unión juega algo más que tres puntos ante Riestra: el número que arrastra y preocupa a Madelón
Unión juega algo más que tres puntos ante Riestra: el número que arrastra y preocupa a Madelón

El Tate visita este lunes a Deportivo Riestra desde las 21.15 en el Guillermo Laza, por la fecha 13 de la Zona A del Clausura, con una racha de cuatro derrotas al hilo y una estadística defensiva que se convirtió en el centro de todas las alarmas.

Unión no llega a este partido con la sola urgencia de ganar. El equipo perdió el rumbo futbolístico y encadena cuatro caídas: Talleres, Independiente, Boca y Defensa y Justicia. El resultado de este lunes puede marcar el futuro inmediato de Leonardo Madelón y condicionar seriamente las chances de clasificación del Tatengue.

La preocupación no se explica únicamente por la seguidilla de resultados adversos. El equipo dejó de ser aquel conjunto competitivo y contundente que supo mostrar durante buena parte de la temporada. Hoy evidencia problemas en casi todas sus líneas: la defensa concede demasiado, el mediocampo no logra recuperar ni generar juego con regularidad y el ataque perdió la eficacia que había sido uno de sus principales argumentos.

El mensaje de Madelón que abrió interrogantes

Tras la caída ante Defensa y Justicia, Madelón se presentó en conferencia de prensa, habló durante unos cinco minutos y no aceptó preguntas. Se limitó a transmitir que tenía fuerzas para seguir adelante y que confiaba en revertir la situación. Fue un mensaje de continuidad, aunque el contexto deportivo abrió interrogantes sobre su futuro. En este momento, una nueva derrota profundizaría la crisis y pondría todavía más presión sobre el entrenador.

Una defensa que lleva 19 partidos sin mantener el arco en cero

Uno de los datos que más preocupan es la fragilidad defensiva. Unión acumula 19 partidos consecutivos recibiendo al menos un gol, una estadística que refleja las dificultades para sostener un funcionamiento confiable durante los 90 minutos.

Cada llegada rival parece convertirse en una amenaza y al equipo le cuesta defender tanto cerca de su área como cuando intenta adelantarse en el campo. Matías Rocha todavía no consiguió ofrecer las mismas garantías que Maizon Rodríguez, quien dejó el club para continuar su carrera en el Krasnodar de Rusia. De todos modos, vale aclarar que parte de esta extensa racha también se produjo cuando el defensor seguía formando parte del plantel.

El problema, por lo tanto, excede un nombre propio. Unión necesita recuperar coordinación entre sus defensores, mejorar la protección que recibe la última línea y reducir los errores que terminan condicionando los partidos. Mientras no consiga sostener el cero, estará obligado a marcar más de un gol para tener posibilidades de ganar, una exigencia que se vuelve cada vez más difícil ante su actual falta de contundencia.

El medio no encuentra reemplazantes para una sociedad clave

En la mitad de la cancha también aparecen señales de alarma. Madelón ensayó distintas alternativas, pero todavía no consiguió reemplazar con la misma calidad y jerarquía a la dupla que conformaban Mauro Pittón y Rafael Profini. La consecuencia es un equipo que sufre para recuperar la pelota, pierde las segundas jugadas y tampoco encuentra claridad para construir ataques.

En ese escenario, Mateo Peresutti se perfila para debutar como titular como volante central ante Riestra. La apuesta del entrenador representa una búsqueda de respuestas en una zona determinante para el funcionamiento colectivo. El juvenil tendrá la oportunidad de aportar equilibrio y demostrar que puede convertirse en una alternativa para el tramo final del campeonato.

Las dudas también se mantienen en los costados. Por derecha, Madelón viene alternando entre Mauro Luna Diale y Julián Palacios, mientras que por izquierda las opciones son Brahian Cuello e Ignacio Malcorra. Ninguno de esos movimientos consiguió, hasta el momento, devolverle al equipo la continuidad futbolística que necesita.

La dificultad no pasa solamente por la recuperación. Unión también perdió desequilibrio individual, circulación y capacidad para generar situaciones claras. Sin una mitad de la cancha que contenga y juegue, los delanteros quedan desconectados y el equipo se vuelve demasiado previsible.

También se apagó el principal argumento ofensivo

Durante buena parte de la temporada, la capacidad goleadora fue una de las fortalezas de Unión. Sin embargo, en las últimas jornadas el equipo perdió eficacia y dejó de compensar sus problemas defensivos con una producción ofensiva capaz de sostenerlo en los partidos.

Las variantes que probó Madelón no alcanzaron para modificar ese panorama. El Tatengue necesita recuperar profundidad, conectar mejor a sus mediocampistas con los delanteros y generar situaciones con mayor claridad, en lugar de depender de acciones aisladas.

El desafío es reconstruir el funcionamiento sin descuidar una defensa que llega golpeada. No alcanza con agregar jugadores de ataque si el equipo continúa partido y sin control del mediocampo. La reacción que busca el entrenador requiere un cambio integral, tanto en la actitud como en el rendimiento colectivo.

La clasificación a los playoffs, otra urgencia

La derrota ante Riestra también puede tener consecuencias directas en la tabla. Unión suma 13 puntos y está a cuatro de Newell's, que ocupa el octavo puesto, el último que permite acceder a los playoffs. Por eso, volver a sumar de a tres es fundamental para no perder más terreno en una pelea que todavía mantiene abierta.

El calendario ofrece dos oportunidades importantes para descontar puntos frente a rivales directos. Después de Riestra, el Tatengue recibirá a Estudiantes y visitará a Newell's en el Coloso Marcelo Bielsa, antes de cerrar la fase regular ante Vélez. Esos enfrentamientos pueden cambiar el panorama, pero para llegar con chances concretas deberá recuperar competitividad desde ahora.

El partido de este lunes representa, entonces, una prueba que excede la tabla de posiciones. Unión necesita cortar la racha, recuperar confianza y demostrar que todavía tiene capacidad para pelear por un lugar entre los ocho mejores.

Madelón aseguró que tiene fuerzas para revertir el presente, pero ahora necesita que esa convicción se refleje en la cancha. La defensa debe volver a ofrecer garantías, el mediocampo necesita encontrar equilibrio y el ataque recuperar su contundencia. Con cuatro derrotas al hilo y el margen cada vez más reducido, Unión se juega ante Riestra una parte importante de su futuro deportivo y la posibilidad de sostener viva la ilusión de los playoffs.

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