Urribarri contó cómo sobrevive en la cárcel: "Fueron siete días horribles"

Un pabellón de 14 habitaciones para tres solos, cuatro baños (dos rotos) y aire acondicionado central: así viven Urribarri, Báez y Aguilera en la cárcel de Gualeguaychú. Pero lo que el exgobernador contó sobre su primera semana en el penal es lo que nadie esperaba.

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Urribarri contó cómo sobrevive en la cárcel: "Fueron siete días horribles"
Urribarri contó cómo sobrevive en la cárcel: "Fueron siete días horribles"

El exgobernador de Entre Ríos Sergio Urribarri describió con crudeza sus primeras semanas en la Unidad Penal Nº 9 de Gualeguaychú, donde cumple condena por corrupción junto a Pedro Báez y Juan Pablo Aguilera. Lo hizo durante las audiencias de conocimiento que la jueza de Ejecución de Penas de Paraná, Cecilia Bértora, mantuvo por videoconferencia con los tres penados.

Urribarri relató que su primer alojamiento fue traumático: compartía un espacio común con "14 condenados por violación y abusos, y con dos homicidas, uno de los cuales había matado a cuatro personas y era mi vecino de celda". Según contó, dormía apenas unas horas de día porque de noche le resultaba imposible conciliar el sueño. "Fueron siete días horribles hasta que me trasladaron a un pabellón distinto", afirmó.

Hoy, en cambio, asegura que su situación mejoró: "Ahora me encuentro alojado en un lugar mucho mejor del que estaba la primera semana". El exmandatario permanece junto a su cuñado, Báez, y evita circular por sectores compartidos. "No puedo compartir ningún espacio común. A un exgobernador que tomó decisiones que afectaron a familiares o a ellos mismos, no les resulta grato verme", explicó.

Sobre el trato de los otros internos, el exgobernador manifestó que se encuentra aquejado por insultos y agresiones verbales cada vez que camina desde su pabellón hasta el lugar de visitas. También reconoció el accionar del Servicio Penitenciario tras el traslado: "No puedo adjudicarle nada negativo. Al contrario, creo que han hecho un esfuerzo en estas horas para darme la seguridad que evaluaron que no tenía".

La respuesta de la jueza

Bértora le respondió que su situación no es excepcional dentro del sistema penitenciario: "Lo que usted está viviendo lo viven muchas otras personas de otra manera. Esto sucede con un porcentaje alto de la población penal: internos que no pueden salir por miedo a ser agredidos o que deben volver al confinamiento". La magistrada atribuyó esos casos a conflictos barriales o delictivos con otros presos y agregó: "Este confinamiento no es exclusivo de usted ni de esta situación que atribuye a su trabajo. En la Unidad Penal Nº 1 es de lo más frecuente".

Urribarri insistió en que desconoce las condiciones de los demás internos, pero planteó una duda: "No sé si tienen un régimen previsto para un exgobernador". La jueza fue tajante: "No, la verdad que no, porque no creo que en ninguna provincia ni lugar del mundo se haya previsto la posibilidad de tener privadas de la libertad a personas que vienen de un sector político o social muy diferente del resto de la población".

Sobre la oferta educativa del penal, el exgobernador dijo que estudió hasta quinto año de Ciencias Económicas, pero que no le interesa retomar. Bértora le sugirió iniciar tratamiento psicológico: "Cuando cumpla cuatro años de detención estará en condiciones de pedir salidas. Haga tratamiento psicológico para trabajar sobre la razón por la cual está condenado".

Báez: rutina, celiaquía y reflexión

Pedro Báez contó que completó la escuela primaria y secundaria y que cursó hasta quinto año de Ingeniería de Alimentos, aunque no piensa retomar: "Ya pasaron muchos años de eso. Dejé de estudiar con quinto año aprobado en el año 1987". Dijo que construye una rutina con limpieza, cocina, actividad física y lectura, y que le autorizaron el ingreso de un Kindle con biblioteca digital.

El exministro planteó además la necesidad de sostener una dieta específica por su diagnóstico de celiaquía y evitar la contaminación cruzada en la cocina compartida. La fiscal Fernanda Ruffatti indicó que pediría a la dirección de la cárcel que se resguardara esa dieta.

Báez afirmó que en el nuevo sector se sienten "más seguros y con más comodidad" y reflexionó sobre su condena: "En noviembre voy a cumplir dos años de pérdida de la libertad. He leído y reflexionado mucho".

Aguilera, enfocado en los estudios

Juan Pablo Aguilera fue quien mejor ánimo mostró. Contó que cursa Administración de Empresas a distancia en la Universidad Siglo 21 y que ya gestiona con el área de Educación del penal los horarios de conexión y el acceso a apuntes. "Entendiendo la situación en la que estoy, buscarle la vuelta a la virtualidad sería muy beneficioso", sostuvo.

El Servicio Penitenciario solicitó autorización para el ingreso de una computadora que permanecería en el área educativa. Bértora se mostró dispuesta a facilitar la continuidad académica: "Dentro de la oferta universitaria de la unidad penal, le brindaremos el apoyo que necesite".

Aguilera describió su adaptación: "Vivo una realidad difícil, pero convivo bastante bien con lo que está pasando, transcurriendo estos primeros tiempos con mucha lectura y tranquilidad".

Los tres cumplen condena por el Megajuicio que concluyó en abril de 2022 y mantienen causas en trámite por enriquecimiento ilícito y corrupción que, en caso de nuevas condenas, podrían alargar sus penas.

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