Urugua-í: los científicos se toparon con cuatro arañas que nadie había registrado en el país
Cuatro nombres que no estaban en ningún registro argentino y una araña bautizada en honor a Iguazú: lo que apareció en la selva misionera después de años de monitoreo.
Un equipo de investigadores del CONICET y curadores de ArgentiNat encontró en la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í, en Misiones, cuatro especies de arañas que hasta ahora no tenían registro científico publicado para la Argentina.
Se trata de Metazygia yobena, Micropholcus fauroti, Ocrepeira covillei y Syntrechalea boliviensis. Las cuatro ya eran conocidas en otras partes del mundo, pero su presencia en el territorio argentino no estaba respaldada con publicaciones formales.
El monitoreo estuvo a cargo de especialistas del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN), de la División Aracnología, junto a curadores de la plataforma ArgentiNat. El trabajo reunió registros, fotografías y evidencia que servirán para ampliar el mapa de distribución de estas especies y respaldar su presencia en el país.
Un refugio que todavía esconde bichos desconocidos
La reserva, administrada por Fundación Vida Silvestre Argentina, es desde hace años un sitio de investigación para especialistas en fauna y flora. No es casual: muchos de los arácnidos de la selva misionera son casi imposibles de ver por su tamaño mínimo o porque viven en la hojarasca y la vegetación baja.
El investigador del CONICET Iván Magalhaes, de la División Aracnología del MACN, explicó que en el mundo se conocen alrededor de 50.000 especies de arañas y que cada año se siguen describiendo nuevas. También aclaró que la mayoría no representa un peligro para las personas y cumple un rol ecológico clave como controladora de poblaciones de insectos.
Una araña que lleva el nombre de Iguazú
El relevamiento también permitió registrar a Neochelas iguazu, una especie descripta científicamente en 2026 y bautizada en referencia a Iguazú. Fue descripta a partir de ejemplares de Argentina y Brasil, y el registro taxonómico internacional la reconoce formalmente bajo ese nombre desde este año.
Su presencia en Urugua-í suma datos sobre la distribución de esta especie en la provincia y refuerza el valor de la selva misionera como zona de alta diversidad biológica.
Entre las especies observadas apareció además una araña del género Deinopis, conocida por una técnica de caza particular: sostiene una pequeña red entre sus patas delanteras y la usa de noche para capturar presas.
Arañas de apenas unos milímetros
Los investigadores también detectaron especies diminutas, de entre 1 y 3 milímetros, que viven entre la hojarasca: Hexapopha m-scripta, Stemmops belavista, Thymoites puer y Neoxyphinus termitophilus. Por su tamaño y el ambiente donde habitan suelen pasar inadvertidas, y el monitoreo logró obtener imágenes de individuos vivos.
También quedaron registradas Loxosceles hirsuta, la conocida araña del rincón, y Phoneutria nigriventer, la araña bananera, ambas consideradas de importancia médica.
Lo que todavía no se pudo identificar
El relevamiento dejó además ejemplares cuya identificación no pudo cerrarse. Algunos presentan características similares a especies ya conocidas, pero necesitarán estudios adicionales para determinar si corresponden a especies ya descriptas o si podrían ser algo distinto.
Para los investigadores, el hallazgo vuelve a mostrar cuánto falta conocer sobre la biodiversidad de la selva misionera, sobre todo entre los organismos pequeños y difíciles de observar.
La Reserva de Vida Silvestre Urugua-í tiene 3.243 hectáreas y es uno de los espacios donde Fundación Vida Silvestre Argentina desarrolla tareas de conservación e investigación desde hace casi tres décadas.