Vaca Muerta busca exprimir 500 pozos con una técnica que promete recuperar millones de barriles
¿Sabías que en Vaca Muerta hay 500 pozos que podrían volver a producir? Una técnica con gas promete recuperar millones de barriles sin perforar. Los detalles que cambiarían el mapa petrolero.
En Vaca Muerta, la obsesión por extraer cada gota de petróleo de la roca madre tiene un nuevo capítulo. Un informe de la consultora GtoG revela que alrededor de 500 pozos no convencionales podrían ser reactivados con una técnica de recuperación asistida que ya dio resultados en Estados Unidos. La apuesta es por la inyección cíclica de gas, conocida como huff and puff, que podría sumar hasta 10 millones de barriles sin necesidad de perforar.
La recuperación primaria, el método tradicional, solo logra extraer cerca del 10% del petróleo que queda atrapado en la roca. Eso significa que una cantidad enorme del recurso permanece intacta bajo tierra. Ante este escenario, las técnicas de recuperación mejorada aparecen como la llave para aprovechar una infraestructura que ya existe y que tuvo su pico de producción.
¿Cuáles son los pozos candidatos?
El potencial se concentra en los pozos que ya pasaron su etapa de mayor rendimiento. GtoG identificó más de 750 pozos no convencionales que están parados o producen menos de 5 metros cúbicos diarios. De ese total, unos 500 presentan condiciones técnicas iniciales para analizar tratamientos de recuperación asistida, entre ellos el huff and puff.
No se trata de perforaciones nuevas, sino de infraestructura que ya fue explotada y que acumuló más de 100 millones de barriles durante su vida útil. Volver a ponerlos en valor podría ser una forma de sumar producción sin repetir las millonarias inversiones que exige un pozo desde cero.
El análisis previo: no todos los pozos sirven
Cada pozo necesita un estudio particular antes de decidir si puede ser candidato. Los técnicos deben evaluar la presión del reservorio, la conexión entre las fracturas, el historial de estimulación, las posibles interferencias entre pozos, la compatibilidad de los fluidos y el estado mecánico de la perforación. La ecuación económica de cada proyecto también juega un papel clave.
Antecedentes internacionales alentadores
La experiencia en formaciones shale de Estados Unidos da esperanzas. Las primeras pruebas de inyección cíclica de gas registraron aumentos del factor de recuperación de entre 20% y 80% por encima de lo obtenido con la recuperación primaria. Sin embargo, los resultados varían según las características de cada reservorio y no garantizan el mismo desempeño en todos los casos.
¿Cuánto podría sumar en Argentina?
Las proyecciones para el escenario argentino son alentadoras. Si el 30% de los pozos identificados fuera técnicamente apto y lograra recuperar apenas un 1% adicional del petróleo original en sitio, el volumen incremental rondaría los 3 millones de barriles. Con una respuesta técnica más favorable, esa cifra podría ubicarse entre 9 y 10 millones de barriles.
El futuro: más pozos maduros hacia 2030
La cantidad de candidatos no hará más que crecer. Según las estimaciones de GtoG, hacia 2030 habrá más de 1.300 pozos maduros, inactivos o de baja productividad en la Cuenca Neuquina. Esto podría cambiar la forma en que las compañías deciden dónde invertir: perforar nuevos pozos seguirá siendo central, pero recuperar mejor los activos existentes en Vaca Muerta se convertirá en una alternativa cada vez más atractiva.