Vaca Muerta: la meta de los 500 pozos por año y el desafío que marca el futuro de la cuenca

La cuenca neuquina busca consolidar su expansión productiva, pero ahora el foco está puesto en otro punto crítico. ¿Qué tan lejos está la meta de los 500 pozos por año?

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Vaca Muerta: la meta de los 500 pozos por año y el desafío que marca el futuro de la cuenca
Vaca Muerta: la meta de los 500 pozos por año y el desafío que marca el futuro de la cuenca

La industria de Vaca Muerta dejó atrás la etapa en la que el único objetivo era producir más. Ahora, el crecimiento de los volúmenes de petróleo y gas plantea un nuevo escenario: cómo sacar la producción de la cuenca, a qué mercados llevarla y de qué manera reducir los costos de toda la cadena.

Ese diagnóstico fue el eje del panel de hidrocarburos del Neuquén Day 2026, que se desarrolló en el Centro de Convenciones de la Ciudad de Buenos Aires. Allí, el ministro de Energía y Recursos Naturales de Neuquén, Gustavo Medele, repasó la evolución de la actividad y los desafíos que vienen.

La infraestructura, el cuello de botella

Uno de los principales límites que enfrenta el desarrollo es la infraestructura. A medida que los yacimientos incrementan su producción, crece la necesidad de contar con ductos y sistemas de transporte capaces de llevar esos volúmenes fuera de la cuenca.

La capacidad de evacuación aparece como un punto central para evitar que el crecimiento productivo encuentre un techo. El desafío no pasa solamente por extraer más hidrocarburos, sino por tener las herramientas necesarias para trasladarlos hacia los centros de consumo y, cada vez más, hacia los mercados internacionales.

En ese sentido, la expansión de la infraestructura será determinante durante los próximos años. Nuevos oleoductos, gasoductos y obras de conexión permitirán ampliar la capacidad de transporte y abrir mayores posibilidades comerciales para el petróleo y el gas neuquinos.

Diez años de aprendizaje

En cuanto a la productividad de los pozos, después de una década de desarrollo, las empresas acumularon experiencia y ajustaron sus técnicas de perforación, fractura y operación. Esa evolución permitió obtener mejores resultados de los nuevos pozos respecto de los primeros proyectos de la formación.

La mejora tecnológica también tiene un impacto directo sobre los costos. El desarrollo no convencional pasó de una etapa inicial con fuertes gastos a un modelo cada vez más industrializado, basado en procesos repetitivos, mayor escala y búsqueda permanente de eficiencia.

El objetivo es que el conocimiento acumulado permita perforar y completar más pozos en menos tiempo y con menores costos. En ese camino, el ritmo de conexión de nuevos pozos aparece como otro indicador de la expansión. Las proyecciones presentadas durante el encuentro apuntan a alcanzar unos 500 pozos por año.

El impacto en las comunidades

Vaca Muerta también tiene impacto sobre las comunidades donde se desarrolla la actividad. El crecimiento del sector genera empleo y movimiento económico, pero también exige atender el uso del territorio, los residuos industriales y las necesidades de las localidades cercanas.

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