Vaca Muerta: la revolución silenciosa que reemplaza el diésel por gas y electricidad
¿Sabías que Vaca Muerta está dejando atrás el diésel? La transición hacia equipos a gas y eléctricos ya tiene fecha y protagonistas. Conocé los detalles de esta revolución que promete cambiar la industria.
La cuenca neuquina no solo busca producir más: ahora apuesta a producir mejor. La transición energética en Vaca Muerta avanza a paso firme con la incorporación de equipos a gas y eléctricos, un cambio que promete reducir costos, emisiones y ruido. El dato que llama la atención: el consumo de gasoil podría caer hasta un 60%.
Con una producción nacional que ya ronda los 910.000 barriles diarios de petróleo, de los cuales unos 634.000 salen de la formación neuquina, el desafío ya no es solo perforar más pozos. La prioridad ahora es hacer cada operación más eficiente y competitiva frente a otros desarrollos no convencionales del mundo.
¿Qué está cambiando en la cuenca?
Para este año se proyectan unas 24.000 etapas de fractura, un nivel de actividad que obliga a incorporar nuevas tecnologías para sostener el ritmo sin elevar costos ni impacto ambiental. En ese escenario, la electrificación de la fractura hidráulica se presenta como uno de los cambios más importantes.
Halliburton ya dio un paso clave al cerrar acuerdos de largo plazo con YPF para sumar equipos de fractura totalmente eléctricos bajo la tecnología Zeus. Estas unidades ofrecen una capacidad de trabajo muy superior a las bombas tradicionales impulsadas por diésel, lo que permite aumentar la velocidad de las operaciones y mejorar el rendimiento de cada etapa.
Por su parte, DLS Archer firmó un contrato con YPF por aproximadamente 600 millones de dólares para incorporar dos modernos equipos eléctricos de perforación APEX 1500. Los nuevos rigs llegarán desde Houston con sistemas automatizados para acelerar las tareas y mejorar la seguridad.
¿Quiénes más se suman a la transición?
SLB continúa ampliando el uso de soluciones híbridas y sistemas de telemetría conectados a centros de monitoreo en tiempo real. La compañía también adapta parte de su flota para incorporar asistencia eléctrica y usar gas natural como combustible de transición.
Tenaris, en tanto, trabaja en fortalecer la integración logística de sus operaciones. Y Tecpetrol, junto con otras operadoras independientes, impulsa motores que combinan gas natural y gasoil como una etapa intermedia antes de migrar por completo hacia la electrificación.
El factor económico detrás del cambio
El cambio tecnológico responde también a una cuestión económica. Durante años, la actividad de fractura demandó cerca de 12 millones de litros de gasoil por mes para abastecer a todas las bombas de la cuenca. Ese esquema implicaba altos costos de transporte, mayor desgaste de los equipos y una elevada huella de carbono.
La alternativa que gana terreno consiste en aprovechar el gas producido en los propios yacimientos para alimentar turbinas móviles capaces de generar la electricidad necesaria para las operaciones. Así se logra reducir hasta un 60% el consumo de diésel, disminuir las emisiones contaminantes, bajar el ruido y extender la vida útil de los equipos.