Vaca Muerta y una década que cambiaría el mapa laboral del país: ¿cuántos empleos hay en juego?
Un informe de Deloitte desglosa dos escenarios posibles para Vaca Muerta: uno moderado y otro de mayor expansión. El detalle que sorprende no es solo cuántos empleos se crearían, sino qué sector explicaría la mayor parte del aumento.
Un informe de Deloitte proyecta que Vaca Muerta generará más de 100.000 puestos de trabajo directos e indirectos en la próxima década. El crecimiento estará atado al fuerte aumento de las inversiones, la expansión de la producción no convencional y las obras de infraestructura necesarias para acompañar el salto de escala.
El impacto no quedaría limitado a los yacimientos de la Cuenca Neuquina. La puesta en marcha de grandes proyectos energéticos, los gasoductos, las plantas de licuefacción y las obras para ampliar la capacidad de transporte también impulsarían el empleo en distintas regiones del país. En ese proceso, tendrán un papel importante las pymes proveedoras, las empresas de ingeniería, la construcción, el transporte y los servicios especializados.
Un sector que ya mueve miles de trabajadores
Según el estudio, el empleo formal directo en el upstream lleva aproximadamente una década alrededor de los 66.000 trabajadores registrados. La mayor parte de esos puestos se concentra en la Cuenca Neuquina, aunque la expansión prevista podría extender la demanda laboral hacia otros sectores vinculados con la cadena energética.
Los servicios relacionados con la actividad hidrocarburífera representan actualmente cerca del 64% de los trabajadores del sector. El resto corresponde a las tareas directamente relacionadas con la extracción. El crecimiento proyectado demandará una mayor cantidad de ingenieros, especialistas en perforación, técnicos, trabajadores de mantenimiento y operarios capacitados para las distintas etapas de los proyectos.
Dos escenarios posibles
El modelo utilizado por Deloitte contempla distintos escenarios para medir el impacto de esta expansión. En el escenario de crecimiento moderado, el complejo hidrocarburífero y las actividades relacionadas podrían sumar más de 87.000 empleos netos hacia 2035. En una situación de mayor expansión, la cifra podría alcanzar los 106.600 puestos.
Dentro de ese total, la industria energética explicaría una parte importante del aumento, con unos 56.000 nuevos empleos en el escenario más prudente y hasta 80.000 en el de mayor crecimiento. A esto se sumarían trabajadores incorporados por la construcción, el transporte y los servicios profesionales.
El motor: inversiones por más de US$160.000 millones
El aumento del empleo estaría directamente relacionado con un fuerte ciclo de inversiones. Las estimaciones indican que la industria podría superar los US$20.000 millones anuales en desembolsos hacia 2030 y acumular más de US$160.000 millones durante la próxima década. Una porción significativa de esos recursos se destinaría al desarrollo de nuevos pozos y a las obras de infraestructura necesarias para transportar la producción.
Entre los proyectos centrales aparece el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), junto con la ampliación del sistema Oldelval y las inversiones que realizan las principales compañías en áreas de shale oil y shale gas. Estas obras apuntan a ampliar la capacidad de evacuación y evitar que la falta de infraestructura limite el crecimiento productivo de la formación.