Vaca Muerta ya produce 140 millones de m³ de gas, pero un tramo de 600 km define su futuro exportador
¿Qué hace falta para que el gas de Vaca Muerta llegue a Europa y Asia en barco? La respuesta está en un tramo de 600 km que todavía no está resuelto y que define el próximo salto exportador.
La producción de gas de Vaca Muerta alcanzó un nivel que pone a Argentina frente a una encrucijada: ya no alcanza con perforar más pozos. El crecimiento del yacimiento neuquino llevó al país a generar volúmenes que empiezan a chocar contra un límite concreto, la capacidad para transportar, procesar y vender ese gas en el exterior.
Según datos oficiales, la producción nacional supera los 130 millones de metros cúbicos diarios. Si se suman el consumo interno y los envíos por gasoductos a países vecinos, la cifra trepa a unos 140 millones de metros cúbicos por día. De ese total, entre 6 y 7 millones se exportan por conexiones regionales.
El techo que frena el crecimiento
Ese nivel de producción comienza a toparse con dos barreras: la capacidad de los gasoductos y el tamaño de los mercados que hoy están conectados por ductos. Para seguir creciendo, la apuesta es llevar el gas hasta la costa atlántica y transformarlo en gas natural licuado (GNL), un combustible que puede cargarse en barcos y venderse a compradores de otros continentes.
El recorrido no es corto: el gas producido en la Cuenca Neuquina debe viajar entre 500 y 600 kilómetros hasta el mar. En ese trayecto hará falta ampliar la red de transporte y sumar plantas de tratamiento y unidades de licuefacción.
La estrategia oficial, según Tetamantti
La secretaria de Energía, María Tetamantti, se refirió al desafío en una entrevista con el podcast Programa Especial de Radio Francia Internacional (RFI). Allí planteó que Argentina tiene una enorme cantidad de recursos energéticos, pero que el verdadero problema es cómo convertir esas reservas en ingresos.
La funcionaria explicó que la estrategia oficial apunta a aprovechar el gas y el petróleo disponibles durante las próximas décadas a través de tres ejes: aumentar el consumo interno, impulsar una mayor industrialización y, sobre todo, hacer crecer las exportaciones.
Por qué el GNL cambia el mapa
La transformación del gas en GNL permitiría que Argentina deje de depender exclusivamente de los mercados vecinos conectados por gasoductos. Una vez licuado, el combustible puede cargarse en buques y enviarse a Europa, Asia, Estados Unidos y otras regiones.
El desafío de fondo es pasar de tener grandes reservas a venderlas de manera sostenida al mundo. La producción de Vaca Muerta ya alcanzó una escala que obliga a buscar nuevos destinos, y ahora la infraestructura será la pieza que determine hasta dónde puede llegar ese crecimiento.