Valeria Lynch se sincera: "No soy una estrella, soy una laburante" y vuelve a La Plata con todo
Valeria Lynch vuelve a La Plata en septiembre y habla sin filtros sobre el retiro que nunca fue, el machismo, su relación con Mariano Martínez y por qué prefiere ser "una laburante" antes que una estrella. ¿Qué dijo sobre el público y su vigencia?
La cantante regresa al Hipódromo de La Plata el 5 de septiembre con sus clásicos y nuevas versiones. En una charla íntima con EL DIA, Lynch habla sin filtros del paso del tiempo, el amor, la fama y por qué decidió seguir en los escenarios.
“Una sube al escenario y es un conejillo de indias, a ver qué pasa… Si vos errás, tenés que bancarlo. Y yo siempre digo que soy una artista de riesgo”, arranca Valeria Lynch, que a los 50 años de carrera sigue buscando, sigue probando. Y con ese espíritu llegará al Hipódromo de La Plata el 5 de septiembre.
Allí cantará los temas de siempre: “Qué ganas de no verte nunca más”, “Mentira”, “Como una loba”, “Señor amante”, pero también algunas novedades. “Acabo de grabar una versión de ‘Me amas y me dejas’, de Sandro”, anticipa. Y explica que ahora disfruta de la libertad de las plataformas: “Grabo cuando tengo ganas y cuando tengo un buen material. Al no tener un sello multinacional, estoy más distendida: no dependo de nadie, es como liberarse”.
Los clásicos no faltarán, claro. “La gente los recibe como si fueran un estreno cada vez”, dice. Por eso ella los canta como si fuera la primera vez: “Cuando me subo al escenario canto como si cantara ‘Mentira’ por primera vez, porque veo las caras de la gente y pienso que no tengo derecho a hacerlo de taquito”.
Uno de los temas infaltables es “Me das cada día más”, que sonó fuerte en la fiebre mundialista. “Esa canción nació con el Diego, y la película ‘Héroes’, y después ya se convirtió en parte de la gente”, recuerda. Y adelanta: “Va a cerrar el show que hago en el Hipódromo, es el último bis”.
¿Por qué dio marcha atrás con el retiro?
Hace dos años, Lynch había anunciado que se despedía de los escenarios. “En 2024, antes de hacer los Gran Rex, se me puso en la cabeza que quería estar con mis nietos, que quería ver qué pasaba, quizás dejaba… Pero los primeros que me dijeron que estaba loca son mis hijos. Que encima, trabajan conmigo, habrán pensado que se terminaba…”, cuenta entre risas.
“Me fue muy bien con los Rex y desistí, me lo saqué de la cabeza. No me imagino sin subirme a un escenario, hasta que me dé el cuero voy a seguir”, afirma convencida.
“La música es mi forma de comunicarme, es mi conexión con el mundo. Desde los 14 años estoy haciendo esto, y pude vivir de mi vocación. Me fue mucho mejor de lo que me imaginaba”, reflexiona. “Yo miro para atrás y digo ‘tarea cumplida’, tengo la suerte y el privilegio de seguir manteniéndome viva en este mundo del espectáculo, algo muy difícil, porque es el público el que te pone en ese lugar”.
El cuidado de la voz y el machismo en la sociedad
Consultada sobre cómo cuida su voz, Lynch revela: “Tomo clases, que es una forma de cuidarme, de seguir aprendiendo. Mi profesor me dice que no diga que tomo clases, que diga que entreno. Un artista no tiene techo, tiene la posibilidad de poder crear”. Y agrega: “El cambio de clima me afecta más, y a los 20 salía y cantaba, ahora me preparo, vocalizo, quiero estar 10 puntos. Creo que la gente lo nota y lo agradece”.
En otro tramo de la charla, la cantante se refiere a la diferencia de edad con su pareja, Mariano Martínez (Attaque 77). “Es una sociedad muy machista esta: si un hombre sale con una piba de 20, se le celebra, le va bárbaro. Ahora si una mujer se enamora de alguien más joven, ah, no, eso no. Pero bueno: es cultural”, dispara.
“Yo estoy muy bien, tranquila, no jodo a nadie, estamos los dos muy bien, nos llevamos bárbaro… Y a veces le digo: ‘Vos sos más grande que yo’. Nunca vi un rockero tan estructurado como Mariano Martínez. Y nos admiramos, que creo que es algo importante, admirarse. Y dejarse ser”, cuenta sobre la relación que ya lleva 7 años.
Finalmente, Lynch reflexiona sobre su vínculo con el público: “El artista siempre tiene que agradecer al público, porque los que te ponen en un lugar de privilegio son ellos. Hay que mantener el ego bajo, ser equilibrado. En mis recitales pido que levanten la mano los que vienen por primera vez, y hay mucha gente joven: llegar a tantas generaciones es fantástico”. Y cierra con una frase que la define: “Yo no soy una estrella, soy una laburante del espectáculo, y prefiero perdurar a ser una estrella. Prefiero llegar al corazón de la gente porque me ven como soy: yo soy igual arriba del escenario que abajo. Soy auténtica”.