Van por la Ruta 3: un dato sobre el peaje los dejó sin plan
La Ruta 3 entre Garayalde y Comodoro se deteriora y los empresarios patagónicos ya golpearon la puerta de Vialidad Nacional. Pero hay un dato que complica el plan: el peaje no sería rentable. ¿Qué alternativa evalúan?
La Federación Empresaria del Chubut (FECh) reclama obras urgentes en el tramo Garayalde-Comodoro Rivadavia y ahora busca ampliar el reclamo a toda la Patagonia. La entidad ya presentó una nota ante Vialidad Nacional y espera una audiencia para discutir el deterioro de la Ruta Nacional 3.
La gestión se formalizó el 3 de octubre con una presentación dirigida al administrador general de Vialidad Nacional, Marcelo Campoy. En el documento se solicita un relevamiento técnico urgente y trabajos de bacheo, recuperación de banquinas, señalización, demarcación y reparación de los sectores que necesiten una solución integral.
El presidente de la FECh, Carlos Lorenzo, confirmó que el organismo nacional recibió la nota y se mostró dispuesto a conversar. A partir de esa respuesta, anticipó que intentará avanzar en una audiencia conjunta con los representantes empresarios de las provincias patagónicas.
El reclamo nació en el sur
En diálogo con Actualidad 2.0, Lorenzo explicó que la iniciativa surgió de planteos de las cámaras empresarias de Comodoro Rivadavia y Sarmiento. También contó que había recorrido la zona durante la semana anterior, en un día de lluvia, y comprobado las dificultades para circular.
“Hay que ir a paso de hombre”, describió. Pero advirtió que el peligro también aparece cuando los conductores encuentran sectores aparentemente mejores y aceleran, para toparse de golpe con irregularidades que pueden provocar accidentes.
Lorenzo le atribuyó una dimensión nacional al deterioro de la Ruta 3. “Es una ruta que une la Patagonia con el resto del país. Esta es una realidad, es un tema hasta geopolítico”, sostuvo. Y trazó una comparación con la cuestión Malvinas: “Se habla tanto en Malvinas por estos tiempos y tenemos esta situación en las rutas”. Para el dirigente empresario, la conexión vial de la Patagonia excede el tránsito y la actividad económica: también compromete la integración territorial de una región estratégica para el país.
El argumento también tiene una dimensión económica. “Sin rutas no hay posibilidades de poder generar riqueza”, sostuvo. Y agregó que, sin esa infraestructura, las empresas encuentran dificultades para recibir insumos y trasladar sus productos.
La preocupación se agravó tras un accidente fatal ocurrido en la misma zona después de que la FECh presentara su reclamo. El siniestro refuerza la necesidad de examinar las condiciones de seguridad del corredor, aunque la eventual relación entre el estado de la calzada y las causas del hecho debe establecerse con información específica.
Por qué el peaje no aparece como una solución
Uno de los principales obstáculos que identificó Lorenzo es la dificultad de financiar las reparaciones mediante una concesión privada. Según estimó a partir de consultas propias, por el corredor entre Comodoro Rivadavia y Trelew circulan alrededor de 1.800 vehículos diarios.
Ese volumen, consideró, no reuniría las condiciones necesarias para sostener una concesión por peaje. El dirigente contrastó esa situación con la de corredores de mayor circulación, como el que conecta Mendoza con el paso internacional Cristo Redentor.
“Esta ruta debe tener unos 1.800 vehículos diarios entre Comodoro y Trelew; no reúne las condiciones como para poder ser concesionada”, afirmó.
La consecuencia es que las rutas estratégicas para la producción y la integración territorial, pero con un tránsito que no garantiza rentabilidad privada, necesitan otro mecanismo de financiamiento. En ese punto, Lorenzo también cuestionó la concentración de recursos y decisiones en el Gobierno nacional. Al referirse al peso económico de la región, sostuvo que el aporte del sur queda limitado frente a un país con “esta cabeza tan grande en Buenos Aires”.
El impuesto a los combustibles, bajo análisis
La Federación comenzó a reunir información sobre la recaudación del impuesto a los combustibles y su destino. Lorenzo explicó que solicitó colaboración a profesionales vinculados con las cámaras empresarias y al colegio profesional correspondiente para determinar qué proporción de esos recursos llega a las provincias y cuánto se destina efectivamente al mantenimiento vial.
El dirigente reconoció que todavía no tiene precisiones suficientes sobre el mecanismo de distribución. Por eso, antes de formular una propuesta definitiva, busca cuantificar los fondos involucrados. Una de las alternativas que planteó consiste en discutir que el ciento por ciento de esos recursos se coparticipe a las vialidades provinciales, de modo que puedan asumir responsabilidades sobre las rutas con financiamiento específico.
La idea es que las provincias puedan intervenir con recursos suficientes en la conservación de la infraestructura vial. Por ahora, se trata de una propuesta en evaluación, no de un esquema acordado ni de una solución con financiamiento confirmado. Lorenzo también señaló que la preocupación por el deterioro de las rutas se extiende a otras jurisdicciones. Mencionó las rutas nacionales 25 y 26, además de los corredores de la cordillera, aunque diferenció esos problemas de la importancia estratégica de la Ruta 3.
Los bitrenes agregan presión sobre la infraestructura
Otro de los aspectos que incorporó al planteo es el crecimiento de la circulación de vehículos de carga de gran longitud. Lorenzo dijo haber contado once bitrenes durante una visita a la Expo Industrial de Comodoro Rivadavia. Estas unidades, que pueden alcanzar los 30 metros de largo, requieren condiciones adecuadas de pavimento, señalización y espacio de maniobra.
Su circulación suma exigencias sobre una infraestructura que, según la FECh, presenta deficiencias importantes. La evaluación específica del tránsito pesado y de los vehículos de mayor longitud o capacidad figura entre los cuatro pedidos incluidos en la presentación ante Vialidad Nacional.
Para la entidad empresaria, el deterioro no representa solamente un problema de seguridad vial. También condiciona el abastecimiento de insumos, el traslado de equipos y la salida de productos, con consecuencias para la actividad económica regional. Lorenzo anticipó que buscará avanzar en una instancia de diálogo junto con las federaciones empresarias patagónicas. La expectativa es que esa gestión permita discutir alternativas de financiamiento y obtener respuestas sobre las intervenciones necesarias.