Vecina de Los Hornos perdió su herramienta de trabajo: el drama que viven cientos de motociclistas
Le robaron la moto de adentro de su casa y pidió ayuda desesperada. Pero su caso es solo uno más en una ola de robos que tiene a los motociclistas en la mira. ¿Qué pasa cuando el delito se vuelve rutina y la Policía no aparece?
Una mujer de Los Hornos denunció que le robaron su moto Keller 110cc. desde el interior de su casa. Desesperada, pidió ayuda en redes sociales: “Que aparezca, la uso para trabajar. Doy recompensa”. Su caso es solo la punta de un iceberg que crece sin freno en la Región.
Para miles de platenses, la moto no es un lujo sino una necesidad. Es el vehículo que les permite llegar al trabajo, repartir comida o zafar del costo del auto. Pero esa dependencia se convirtió en un blanco fácil para los delincuentes. Cada robo no solo implica perder el rodado: es quedarse sin ingresos de un día para el otro.
¿Cómo operan los ladrones?
La modalidad se repite. Dos o más delincuentes en otra moto interceptan a la víctima, bajan, exhiben un arma y exigen la entrega. En segundos, la situación escala con amenazas de muerte, golpes o disparos. Los investigadores admiten que la violencia es cada vez más extrema: “Ya no solo roban, obligan a tirarse al piso y pegan culatazos”.
Las motos robadas no desaparecen al azar. Muchas terminan desarmadas para vender autopartes en el mercado negro, otras se revenden en localidades vecinas o son usadas para cometer nuevos delitos, alimentando el circuito de los motochorros.
“La Policía en Los Hornos es un desierto”
El reclamo vecinal se multiplica. “Hace dos meses me robaron dos motos en mi casa, en 155 y 61. Pregunto a las autoridades qué hay que hacer para vivir en paz”, relató un vecino. “Salgo de madrugada a laburar y veo pibes en motos sin luces, encapuchados. No veo un solo patrullero”, agregó otro.
Los testimonios coinciden: después de las 18 y hasta las 8 de la mañana, “es tierra de nadie”. Grupos esperan en esquinas oscuras para robar o meterse en casas. “Son casi todos menores, entran y salen”, resumió un frentista. La sensación de desprotección es total.
Ante esta situación, los vecinos de Los Hornos y otros barrios convocan a un cacerolazo y “alarmazo” para el próximo 31 de julio. Exigen medidas de seguridad urgentes porque, aseguran, “esto va a ser peor”.
La doble vulnerabilidad del motociclista
Quienes circulan en moto enfrentan un riesgo doble: pueden sufrir lesiones graves o morir durante el asalto, y si sobreviven, pierden su medio de transporte y de trabajo. El peligro acecha a cada esquina. La problemática ya no es un hecho aislado: se volvió una amenaza cotidiana que atraviesa a toda la Región.