Vecinos de 35 y 24 denuncian una boca de tormenta tapada por un nudo de residuos
Una boca de tormenta en 35 y 24 está tapada por un nudo de basura que el agua no puede mover. Los vecinos alertan por el riesgo de inundación. ¿Qué pasará cuando llueva?
En la esquina de 35 y 24, los vecinos ya no saben a quién recurrir. Una boca de tormenta lleva días obstruida por una maraña de basura que el agua no puede arrastrar, y el reclamo crece entre quienes temen que cualquier lluvia fuerte convierta la zona en un lago.
La queja se concentra en un cúmulo de desechos que, según describen, forma una especie de “madeja” compacta sobre el desagüe. Una vecina del lugar, que prefirió no dar su nombre, fue contundente: “Eso no lo arrastra el agua por su peso”. Su frase resume la impotencia de todo un barrio que ve cómo el problema persiste.
¿Qué hay detrás de la acumulación?
Los residentes aseguran que no es la primera vez que ocurre. La combinación de restos de poda, bolsas plásticas y otros elementos arrojados en la vía pública termina formando un bloque sólido que tapa por completo la rejilla. “Es un nudo que se hace con el tiempo”, explicó otro vecino, mientras señalaba el montículo grisáceo que sobresale del cordón.
La preocupación no es menor: si llega una tormenta de cierta intensidad, el agua no tendrá por dónde escurrir y podría inundar garajes, veredas y hasta viviendas. “Estamos a un chaparrón de un desastre”, advirtió una comerciante de la cuadra, que ya colocó bolsas de arena en la puerta de su local como prevención.
Un reclamo que se repite
Este tipo de denuncias no es nueva en la ciudad. La falta de limpieza periódica de los sumideros se convierte en un dolor de cabeza recurrente para los vecinos, que piden al municipio una solución definitiva. Mientras tanto, algunos intentan destapar la boca de tormenta con palos y caños, pero el material es tan denso que resulta casi imposible.
“Hace semanas que venimos pidiendo que vengan a limpiarla, pero nadie aparece”, sostuvo la vecina. El mal olor y la presencia de mosquitos completan el cuadro, según relataron otros frentistas, que exigen una intervención urgente.
La escena es un llamado de atención sobre el manejo de los residuos y el mantenimiento del sistema de drenaje. Mientras tanto, los habitantes de 35 y 24 permanecen en vilo, con la mirada puesta en el cielo y la esperanza de que el próximo desagüe no se convierta en un nuevo foco de conflicto.