Vecinos de San Juan caminan entre cables colgando y nadie se hace cargo
Un vecino de San Juan mostró ante las cámaras lo que pasa hace meses en su vereda: las empresas cambian los cables y los viejos quedan tirados. Nadie sabe si tienen corriente y el Zonda amenaza con hacerlos caer.
El móvil de Canal 13 recorrió distintos puntos de la provincia y comprobó una postal que se repite: tendidos eléctricos en desuso que cuelgan a baja altura o directamente quedan tirados sobre veredas y calzadas. La situación provoca accidentes viales y expone a los peatones a un riesgo constante.
La escena no es nueva. Los vecinos aseguran que el problema lleva meses y que, lejos de resolverse, se agrava con cada recambio de cableado. Las empresas llegan, instalan los nuevos tendidos y dejan los viejos abandonados en la vía pública.
El reclamo de un vecino que lo vive a diario
Frente a las cámaras del canal, un hombre describió lo que ocurre puerta a puerta: "Mire, esto ya lleva varios meses. Vienen las empresas, cambian los cables y los viejos los dejan colgando o tirados acá. No tenemos ni idea de quiénes son, pero esto pasa permanentemente".
Su testimonio deja al descubierto otro peligro que pocos advierten: nadie informa si esos cables sueltos tienen corriente o no. Por eso, quienes caminan por la zona deben extremar las precauciones, sin saber qué tocan ni qué pisan.
Llamados que no obtienen respuesta
Los reclamos a las compañías se repiten, pero las soluciones no llegan. Existen relevamientos sobre los tendidos peligrosos, aunque los vecinos se sienten desamparados y con una incertidumbre que crece con el paso de los días.
La falta de respuestas deja preguntas urgentes: ¿qué organismo debe controlar esta situación en San Juan? ¿Qué empresa se hace cargo cuando no se puede identificar al dueño del cable? ¿Existen plazos y sanciones reales para quienes dejan el desecho en la vía pública?
El Zonda, un aliado del peligro
El viento Zonda, característico de la provincia, agrava el escenario. Los cables ya debilitados o mal enrollados terminan cediendo por completo y pueden caer sobre las personas o los autos.
Con ese panorama, el debate queda abierto: si surgirán propuestas concretas y un control estricto, o si los sanjuaninos tendrán que acostumbrarse a esquivar cables cada vez que caminan por las calles.