Vecinos de Sargento Cabral estallan tras 4 días a oscuras: exigen transformadores nuevos y denuncian desidia oficial
El barrio Sargento Cabral sufrió 90 horas sin luz. ¿Qué pasó con los niños autistas y los oxígenodependientes? La desesperación de los vecinos y la respuesta de las autoridades.
El barrio Sargento Cabral, en Alto Comedero, vivió un verdadero calvario: más de 800 familias pasaron 90 horas sin electricidad, con niños autistas y personas oxígenodependientes en riesgo. Ahora, los vecinos, hartos de las promesas, exigen una solución urgente a EJESA y a la SUSEPU.
La paciencia se agotó en el primer loteo habitacional de la zona. Tras cuatro días a oscuras, los residentes se autoconvocaron y salieron a reclamar ante la empresa distribuidora y el ente regulador por una infraestructura eléctrica que, dicen, colapsa ante la mínima lluvia o viento.
Gladys Suárez, vecina del sector, contó en Radio 2 la odisea que atraviesan. "Hace 38 años pusieron dos transformadores para 200 casas. Hoy somos más de 800 viviendas y nunca los cambiaron", disparó. Y agregó: "Cada 10 o 15 días los transformadores explotan y los cables arden. Las cuadrillas vienen, pegan un parche y se van, reconociendo ellas mismas que esos aparatos no dan más".
Un drama humano detrás de los cortes
Durante las cerca de 90 horas sin suministro, las consecuencias fueron duras. Vecinos tuvieron que asistir a personas que dependen de oxígeno y a chicos con autismo. "Las mamás tuvieron que irse a la Terminal de Ómnibus en medio de la noche para que los chiquitos tengan luz y no entren en crisis. A una vecina casi la atropella un auto en la oscuridad", relató Suárez.
Además, decenas de familias perdieron la cadena de frío de insumos médicos y comida. La desesperación llevó a los vecinos a juntar firmas y presentarse en las oficinas centrales de EJESA, pero allí los rechazaron y les dieron un plazo de 10 días hábiles para evaluar el reclamo. En la SUSEPU, el trámite tampoco fue fácil: les pidieron reiniciar las gestiones con notas, copias de firmas y un detalle de daños y riesgos sanitarios.
Mientras tanto, el Gobierno provincial anunció sanciones por $500 millones contra EJESA y un esquema de resarcimiento para los usuarios afectados, pero los vecinos consideran que las medidas no alcanzan. "Todo en este barrio lo hicimos a pulmón: el gas, las cloacas y el agua. Pagamos una tarifa de luz muy cara y no nos regalan nada", sentenció Suárez.
"Las promesas de soluciones 'paulatinas' del Gobierno no nos sirven: lo del barrio Sargento Cabral no es paulatino, es urgente. Queremos que compren y coloquen los transformadores nuevos ya", concluyó la vecina.