Reclamaron durante años por el asfalto destruido del pasaje Aguilera. Lo que los terminó de hartar no fue el bache: fue lo que el agua les lleva hasta la puerta de casa cada vez que pasa un auto.
En el pasaje Aguilera, dentro del barrio Fitte de Santa Rosa, el asfalto ya no existe como tal: son cráteres. Y cada vez que llueve, esos pozos se convierten en piletones que complican a cualquiera que circule por la zona.
Los vecinos vienen reclamando desde hace años por el estado de la calzada, pero aseguran que la Municipalidad de Santa Rosa nunca les dio una respuesta concreta. La situación, según contaron a LA ARENA, se repite y se agrava con cada temporal.
El problema no termina en el bache
El pasaje es angosto, y eso multiplica el efecto de los pozos. Cuando un vehículo pasa por el agua acumulada, la salpicadura vuela por encima de la calzada y aterriza directamente sobre las veredas, que también son reducidas.
El resultado es que el agua no solo moja a los peatones: llega hasta el frente de las casas y salpica muros, puertas y ventanas. Los vecinos conviven con esa situación cada vez que llueve.
Un reclamo que se sostiene en el tiempo
Las lluvias de las últimas semanas, en el marco de los efectos del fenómeno del “Niño”, empeoraron el cuadro. Los baches permanecen llenos de agua y los conductores sufren las consecuencias, que terminan trasladándose a quienes viven sobre el pasaje.
El pedido de los frentistas es concreto: que el municipio intervenga y repare el asfalto del pasaje Aguilera para que el agua deje de acumularse y de invadir sus veredas y sus casas.