Vecinos vieron todo: la pista que delató a los asesinos del cambista de Puerto Rico
Dos hombres pasarán largo tiempo tras las rejas por el crimen del cambista de Puerto Rico. ¿Qué pruebas los incriminaron? Enterate de los detalles que la Justicia tuvo en cuenta.
La Justicia de Misiones confirmó la prisión preventiva para los dos hombres acusados de matar al cambista Ramón Ignacio “Manito” Britez, cuyo cuerpo apareció sin vida en su casa del barrio Weber el pasado 7 de mayo. Los detalles de una investigación que se cerró con pruebas contundentes.
El Juzgado de Instrucción 1 de Puerto Rico, a cargo del juez Leonardo Manuel Balanda Gómez, dictó la medida para los sospechosos de 37 y 39 años, imputados por “homicidio agravado por alevosía”. Ambos fueron trasladados a la Unidad Penal de Puerto Rico, mientras la fiscalía de Héctor Simon, el defensor y el querellante fueron notificados de la resolución.
¿Cómo fue el crimen?
Según la autopsia preliminar, Britez, de 66 años, murió por asfixia mecánica producto de una compresión en el cuello. El hecho ocurrió entre las 20.30 y las 22 del 7 de mayo, en la vivienda de calle Pindó del barrio Weber.
Los vecinos notaron movimientos extraños: vieron a personas con el rostro cubierto que salían del lugar en la camioneta de la víctima, una Volkswagen Amarok. Avisaron a la policía, que encontró al hombre inconsciente. Fue trasladado al hospital, pero ya no tenía signos vitales.
El botín y el hallazgo del vehículo
Los asaltantes se llevaron dinero en efectivo, dólares, reales y otras monedas, aprovechando que “Manito” se dedicaba a la compra-venta de billetes. La camioneta fue encontrada abandonada en una zona conocida como “Portón blanco”.
Las pistas que los delataron
La investigación avanzó gracias a varios indicios, entre ellos la fisonomía corporal de uno de los sospechosos. Resultó que ambos eran vecinos del pueblo. En los allanamientos secuestraron pasamontañas y moneda extranjera, como quetzales de Guatemala y lempiras de Honduras.
Al ser indagados, el vecino de la víctima se abstuvo de declarar. Su amigo, en cambio, dio una coartada sobre el dinero extranjero y aseguró que el pasamontañas no era suyo, sino que lo había comprado su esposa para su nieto.