Veía gente muerta desde los 4 años y lo calló hasta que su marido le puso un nombre

Le dijo a su marido «yo veo gente muerta» y la respuesta lo cambió todo: él venía de una familia espírita y le puso nombre a lo que le pasaba desde los cuatro años. La historia de la médium pampeana que vuelve a La Pampa.

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Veía gente muerta desde los 4 años y lo calló hasta que su marido le puso un nombre
Veía gente muerta desde los 4 años y lo calló hasta que su marido le puso un nombre

La médium pampeana Lorena Perelló pasó por los micrófonos de InfoPico Radio este martes 27 de octubre, en plena gira de presentaciones por el país, y contó cómo es vivir desde los cuatro años con la capacidad de ver y escuchar a personas fallecidas. Radicada en Alemania desde hace nueve años, también confirmó su regreso a La Pampa: el sábado 21 de noviembre presentará su conferencia «Activación Celular» en el Teatro Paradiso.

De General Pico a Europa, con escala en Finlandia

Antes de la mediumnidad, Perelló fue maestra jardinera y maestra de grado. Se formó en General Pico, en la sede universitaria de la calle 9, y fue ahí donde conoció a quien hoy es su marido, un lonquimayense que por entonces estudiaba ingeniería. El trabajo los llevó primero a Buenos Aires y después al exterior: desde 2014 encadenaron un año en Alemania, una vuelta a la Argentina, dos años en Finlandia y el retorno definitivo al país germano.

«Amo Pico, te digo. Nací en Pico y mi hermana vive allí, así que siempre que vengo a Argentina mi pasadita por Pico siempre está», contó al inicio de la charla, y se detuvo a elogiar el crecimiento de la ciudad y la amabilidad de su gente.

Una infancia entre el miedo y el silencio

Sus primeras percepciones llegaron a los cuatro años y durante mucho tiempo las vivió con temor. Ella misma compara su historia con la película El Sexto Sentido.

«Toda mi infancia y mi adolescencia no ha sido fácil poder convivir con esta habilidad que yo no podía controlar y tampoco podía pausar o callar, porque era algo innato dentro mío», relató. En ese recorrido valoró el acompañamiento de sus padres, aunque aclaró que el tema «siempre fue de las puertas hacia adentro».

«No es fácil decir que soy médium por los juicios y los prejuicios. A veces digo: la gente tiene que pensar lo que es estar dentro de este cuerpo y de esta vida para decir lo que uno es», sostuvo.

El punto de quiebre fue su pareja. «Lo primero que le dije fue: yo veo gente muerta», recordó. La respuesta le cambió la vida: él venía de una familia espírita y le puso nombre a lo que le pasaba. A partir de la lectura de El Libro de los Espíritus y El Libro de los Médiums, empezó a manejar su habilidad «desde el amor y no desde el miedo».

Qué percibe cuando alguien ya no está

Consultada sobre cómo se le presentan las presencias, Perelló aseguró que las ve «como se ve a una persona encarnada» y que puede describir detalles de su fisonomía y hasta de su historia clínica: color de ojos, largo del pelo, problemas en la dentadura o uso de anteojos; molestias en una pierna, afecciones respiratorias o de algún órgano; y también la manera en que esa persona transitó su paso al plano espiritual.

«Nosotros somos energía. Cuando trascendemos, trascendemos en energía. Cuando ellos quieren enviarnos un mensaje, adoptan la última imagen que tenían en esta vida», explicó.

También dejó en claro sus límites: no da mensajes públicos ni se los transmite a nadie que no la habilite expresamente. «No todos estamos preparados para recibir un mensaje de un ser querido. Podemos causar mucho dolor o mucho miedo», advirtió. Sobre su mediumnidad, que define como espontánea, usó una imagen doméstica: «Abro el wifi o lo cierro».

La camisa a cuadros que estaba en el cajón

Entre las experiencias que recuerda con mayor nitidez aparece la de un tío que había muerto poco tiempo antes y que, según su relato, se le presentó en su casa con una camisa a cuadros de rayas finas y le pidió que se lo contara a su esposa.

Como recién empezaba, eligió decirle a su tía que lo había soñado y le describió la prenda. «Me dijo: Lore, no te puedo creer. Cuando el tío falleció, con su hija le pusimos esa camisa en el cajón, que él no llegó a usar porque la habíamos comprado para el Día del Padre y trascendió tres o cuatro días antes», narró.

Perelló también aseguró que trabajó diez años en un centro espírita de Buenos Aires acompañando a «almas en tránsito», aquellas que —según la doctrina que profesa— quedan entre el plano terrenal y el espiritual.

«No sé los números que van a salir»

Cuando le preguntaron por predicciones —resultados deportivos, elecciones o números de lotería— fue tajante: no trabaja con eso. «Si no, ¿cuál sería nuestro libre albedrío? Acá tenemos una ley universal, que es la ley del libre albedrío. Nada ni nadie puede interferir en lo que nosotros venimos a vivir en este plano», afirmó.

Qué es «Activación Celular», la charla que llega a La Pampa

La médium presentó este martes su conferencia en el Teatro Nacional de Buenos Aires y repetirá la propuesta el sábado 21 de noviembre en el Teatro Paradiso. En la charla aborda epigenética, bioelectricidad y coherencia corazón-cerebro, además de lo que denomina «cirugías espirituales» en vivo y una meditación grupal.

«Siempre aclaro que lo de cirugía a veces asusta, como si fuera a haber un bisturí o sangre. No, nada de eso. El nombre tiene que ver con que yo localizo la energía y la dirijo a una zona determinada, ya sea del cuerpo físico, mental o emocional», detalló. Y sumó una definición que repite en cada encuentro: «La salud no es ausencia de enfermedad, sino presencia de armonía y de coherencia».

Perelló se considera «un canal, un instrumento» y asegura que los testimonios que más la movilizan son los de personas que mejoraron su estado general tras las sesiones energéticas. Su agenda presencial en el país está a cargo de Vanina Masazza Producciones, mientras que los contactos directos se canalizan por su Instagram y su página web.

«Esto es algo que todos tenemos, hay que naturalizarlo y aprender a manejarlo», cerró, antes de invitar al público pampeano: «Los espero el 21 de noviembre en el Teatro Paradiso, para que no te lo cuenten, sino que realmente seas parte».

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