Una institución que nació para que los chaqueños no tuvieran que viajar a Buenos Aires a capacitarse cumple 20 años. En el festejo anunciará dos alianzas que abren una puerta inesperada para sus egresados.
La asociación civil Nuestra Voz cumple dos décadas de vida y lo festeja este martes a las 20 en la Casa de las Culturas, con el lema “20 años construyendo comunicación”. La institución, que nació como una apuesta a la capacitación local en un territorio donde todo obligaba a viajar a Buenos Aires, llega al aniversario con proyectos de expansión bajo el brazo.
En diálogo con CIUDAD TV, su rectora y fundadora, Susana Pachecoy, repasó el origen de una idea que surgió conversando con dueños de medios de la zona.
El problema que nadie resolvía
“Había un tema de falta de oferta local y en cualquiera de los casos tenías que dirigirte a Buenos Aires para tener cualquier capacitación. Entonces, la definición fue intentar traer algo de capacitación sin saber cuál iba a ser la respuesta”, contó sobre aquellos primeros pasos.
La apuesta inicial no tenía un mapa demasiado preciso. Pachecoy recordó que ya existía un vínculo con Eduardo Aliverti, que venía con recorrido en Éter en Buenos Aires. “Bueno, a ver qué pasa, intentemos hacer alguno de los cursos como para ver”, fue la consigna. El resultado los sorprendió: apareció una demanda de locución que superó cualquier cálculo.
“Hubo mucha demanda local, de Resistencia, del Gran Resistencia, del interior del que podía acercarse, de Corrientes”, relató.
El carnet que lo cambiaba todo
La primera oferta estuvo pensada para quienes ya trabajaban en medios desde hacía años y no tenían cómo regularizar su situación. Se trataba de obtener el carnet habilitante, una exigencia ineludible para desempeñarse en cualquier medio. La alternativa era cursar la carrera en Buenos Aires o rendir el examen del ISER, que según la fundadora resultaba casi imposible de aprobar.
Ese impulso coincidió con un proceso más amplio de regularización de los medios y de las radios que funcionaban sin licencia, lo que empujaba a la profesionalización. En paralelo, la tecnología transformó de manera considerable el modo de comunicar durante estas dos décadas.
Formar a los formadores
Uno de los ejes más fuertes fue traer docentes de ÉTER para capacitar a los propios docentes locales. Pachecoy lo explicó con una comparación simple: se podía conseguir un profesor de inglés o de historia, pero no un profesor de locución ni un foniatra formado para locutar en un medio.
Con el correr del tiempo, esa apuesta se consolidó: hoy los docentes de Nuestra Voz son egresados de la propia institución que se fueron formando como formadores. La presencia de Aliverti, que no solo daba clases en Resistencia sino que también tomaba exámenes, dejó una huella marcada en las primeras camadas. Después su presencia y la de los docentes porteños se fue discontinuando, sobre la base de consolidar la formación local.
“Siempre digo que pudimos igualar de oferta en contenidos y en calidad a las que hay en Buenos Aires y con la actualización en todos los sentidos”, afirmó.
De la locución al streaming
En estos veinte años pasaron por la institución reconocidos conductores que dejaron su impronta en quienes se formaban, y el menú de cursos se amplió. Hay desde doblaje hasta trabajos que Pachecoy califica como tremendos.
También se desarrolló la pata de productora, con una selección que siempre prioriza lo local, la cultura, la historia y la memoria. Los estudiantes producen hoy, para un trabajo habilitante, programas de televisión o de radio de altísima calidad, además de podcast, edición, producción y postproducción.
La migración tecnológica obligó a incorporar la operación, que dejó de ser la clásica de radio y televisión: el operador ya no es solo quien edita, sino quien maneja un streaming. A eso se sumó la capacitación docente en inteligencia artificial para usar esas herramientas a la hora de formar.
Lo que viene
La institución proyecta ampliar su oferta. Por un lado, consolidar lo que ya tiene y sostener esa formación inicial para quien quiera acercarse a los medios, entendiendo que hoy estudiar locución no se limita a pararse frente al micrófono.
Por otro, ampliar programas de actualización profesional para quienes ya tienen experiencia en streaming y necesitan un complemento de las herramientas básicas. Esas propuestas no serán solo técnicas: incluirán contenidos sobre propiedad intelectual, posicionamiento y comercialización, para saber cómo colocar mejor el producto que se elabora.
Pachecoy anunció dos alianzas avanzadas que los entusiasman. Una con la FADIC, para lanzar en conjunto una diplomatura en producción audiovisual con la mirada de la institución, convencida de que el contenido importa pero la práctica y la cercanía con el oficio también. La otra es con la Universidad 3 de Febrero: un representante de esa casa de estudios acompañará el festejo para anunciar un ciclo de complementación que permitirá a los egresados de Nuestra Voz capacitarse a distancia y acceder a una licenciatura vinculada a la producción audiovisual y a los contenidos en medios.
La virtualidad aparece como una deuda pendiente con el interior, una demanda constante que no siempre se pudo atender por costos. “Vos puedes hacer mucho un curso a distancia, pero el tiempo de práctica en el espacio lo necesitas”, reconoció. Por eso la radio funciona como herramienta pedagógica: los estudiantes hacen prácticas al aire y, mientras cursan locución, cubren eventos como la Bienal.
“Mucho corazón”
Para Pachecoy, que sus propios egresados vuelvan como docentes es “una alegría profunda”. Lo describió como ver cómo se ponen la camiseta y se sienten parte de un equipo armado.
“Hay mucho corazón. Hay mucho, mucho corazón, hay mucho esfuerzo, hay muchísimo esfuerzo. Todo eso se sostiene con muchísimo esfuerzo y muchísimo compromiso de los docentes, del cuerpo no docente, pero mucho”, cerró.