Vende 50.000 euros al mes en su supermercado, pero lo que le queda en el bolsillo no lo puede creer
Economía

Vende 50.000 euros al mes en su supermercado, pero lo que le queda en el bolsillo no lo puede creer

37.000 euros a proveedores, 5.500 de personal y 5.000 de gastos fijos: el video de Jennifer desglosa cada partida de su supermercado y deja a la vista cuánto le queda de verdad cuando termina el mes.

Jennifer Modoon, dueña de un supermercado en España, mostró en TikTok las cuentas reales de su negocio y reveló que el dinero que termina en su bolsillo está muy lejos de lo que factura. La comerciante explicó que, aunque la caja registre 50.000 euros en un mes, su ganancia final es apenas una fracción de esa cifra.

La idea de que un supermercado de barrio es un negocio redondo por la cantidad de productos que salen todos los días se cae cuando se mira la estructura de gastos que hay detrás de cada compra. Eso es justamente lo que Jennifer quiso mostrar con su video.

"Puede parecer que se gana muchísimo dinero, pero desde dentro es otra historia. No todos los meses se vende lo mismo, ni se tienen los mismos gastos", advirtió la propietaria, que detalló partida por partida cuánto se lleva el funcionamiento del local y qué porcentaje de las ventas queda como beneficio.

En qué se van los 50.000 euros

La porción más grande se la lleva la mercadería. Según sus cálculos, alrededor de 37.000 euros mensuales se destinan a pagar a los proveedores que llenan las estanterías, entre ellos distribuidores como Coviran y distintos fabricantes.

A ese desembolso le siguen los gastos de personal: Jennifer estima que dedica unos 5.500 euros al mes a salarios y cotizaciones a la Seguridad Social. Como el local abre los siete días, tiene que armar turnos y reforzar el equipo en los momentos de más movimiento, sobre todo cuando llegan pedidos nuevos o sube la actividad.

El establecimiento también pesa fuerte en el presupuesto. Los gastos fijos rondan los 5.000 euros mensuales e incluyen el alquiler, la electricidad, los seguros, la gestoría, el teléfono y las comisiones que cobran los bancos por los pagos con tarjeta.

Y hay más: el transporte de los productos tiene su costo, porque la distribuidora cobra 12 euros por cada carro trasladado, esté lleno o no. A eso se suman las pérdidas por alimentos que vencen, la mercadería que se rompe y las posibles averías de equipos clave para el funcionamiento, como las cámaras frigoríficas.

El margen que queda

Después de descontar los principales gastos, Jennifer calcula que el margen de beneficio de su negocio se ubica entre el 2% y el 5% de la facturación. Si el establecimiento vende por 50.000 euros en un mes, eso representa entre 1.000 y 2.500 euros.

La diferencia explica por qué el volumen de ventas no alcanza para medir la rentabilidad de un comercio: aunque por la caja pasen miles de euros, buena parte de ese dinero ya tiene un destino definido antes de convertirse en ganancia.

La empresaria también aclaró que los resultados no son iguales todos los meses. Las ventas pueden variar y algunos gastos cambian según la actividad del establecimiento, por lo que la facturación de un período no garantiza que el siguiente tenga el mismo resultado.

Su testimonio apunta a mostrar una realidad que suele quedar fuera de la vista de los consumidores: mantener abierto un supermercado implica afrontar costos permanentes y asumir riesgos que no siempre se reflejan en el movimiento diario de la caja.

@jennifer_modoon ¿Compensa tener un supermercado? #pequeñonegocio #emprendedora #supermercado #yopuedo ♬ sonido original - jennifer_modoon
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