En una esquina de Comodoro Rivadavia se venden calzones rotos y tortas fritas con un objetivo que va más allá del negocio: sostener el tratamiento de un perro que necesita terapias para controlar sus convulsiones. El puesto ya es conocido en el barrio y los vecinos se suman, aunque muchos todavía no saben bien cómo colaborar.
Franco prepara calzones rotos y tortas fritas en la esquina de Del Trabajo y Polonia, en Comodoro Rivadavia, para costear las terapias de Panqui, su perro, que sufre convulsiones. Cada venta es un ladrillo en el tratamiento de su compañero de cuatro patas.
La historia se conoció a través de la página "Yo Soy Tu Amigo Fiel Héctor Ortiz", que difundió la iniciativa y convocó a los vecinos a acercarse al puesto para colaborar.
El objetivo es concreto: juntar el dinero que permita pagar las sesiones de fisioterapia y de ozono que Panqui necesita para reducir la frecuencia de sus convulsiones y mejorar su calidad de vida.
Qué se puede comprar y dónde encontrarlo
Franco amasa y fríe calzones rotos y tortas fritas, y los ofrece en la esquina de las calles Del Trabajo y Polonia. Quienes pasen por la zona pueden comprarle y sumar su aporte.
Detrás de cada bolsita hay una familia movilizada por el estado de su perro: la preocupación por sus convulsiones, la esperanza de verlo mejor y el esfuerzo diario por sostener el tratamiento.
La convocatoria es simple: acercarse, comprar y correr la voz. Para Panqui, cada venta significa una sesión más de terapia.