Vendía aceite casa por casa en Eldorado: lo que escondía su historia personal

Gabriel Ojeda empezó a consumir a los 18 y llegó a vivir en la calle. Un día su hija le dijo una frase que lo marcó para siempre: hoy coordina en Eldorado un espacio donde doce hombres intentan salir del mismo pozo.

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Vendía aceite casa por casa en Eldorado: lo que escondía su historia personal
Vendía aceite casa por casa en Eldorado: lo que escondía su historia personal

Hace algo más de medio año, la ONG Remar instaló en Eldorado un espacio de contención para hombres con consumos problemáticos. Hoy, doce personas transitan allí su proceso de recuperación, según confirmó a este medio Gabriel Ojeda, responsable del local de ventas benéficas de la organización cristiana sin fines de lucro.

Remar tiene 26 centros en el país y presencia en 72 países. Su método, según explicó Ojeda, se organiza en dos etapas: una primera fase de desintoxicación y una segunda de resocialización, en la que la persona aprende un oficio y vuelve a sentirse útil para la sociedad.

No es un centro clínico

Ojeda fue claro al describir el enfoque: “Remar no es un centro de rehabilitación o un programa clínico con médicos o consejeros, donde recibe una desintoxicación medicada”. En cambio, definió a la organización como “una comunidad con personas dedicadas íntegramente a la ayuda humanitaria, que en su mayoría han sido primeramente ayudados a salir de situaciones precarias y que deciden amparar a otros que se encuentran en situación de emergencia”.

La sede de Eldorado, ubicada en el kilómetro 18, Avenida Independencia 623 (ex Callao), funciona como espacio de segunda fase. “En todas las sedes viven en comunidad, no hablamos de internación sino de comunidad”, aclaró el referente.

La contención, detalló, es espiritual y está a cargo de pastores, copastores y hermanos de la comunidad. “Cuando vemos a alguien cabizbajo, preguntamos cómo está, cómo está la familia… no contamos con profesionales de salud mental, nuestro centro es de contención cristiano”, sostuvo.

Derivaciones y un proyecto pendiente

La casa comunitaria de Eldorado aloja únicamente a hombres. Remar también tiene en el país centros de acogida para niños, mujeres y matrimonios. Cuando una persona con consumo problemático se acerca, se la deriva a la sede más cercana con capacidad para la primera fase. En estos meses, según Ojeda, “se derivaron a muchos jóvenes de Eldorado, Montecarlo e Iguazú al centro de Resistencia”, en Chaco, la sede más próxima a Misiones que ofrece esa etapa inicial.

El tratamiento completo dura 18 meses. Al terminarlo, cada persona puede optar por quedarse y seguir acompañando a otros. La intención de la organización es poder abrir también en Eldorado la granja donde se desarrolla la primera fase.

Un sistema que se sostiene solo

Los centros Remar brindan tratamiento gratuito. Para financiarse, la organización vende casa por casa y en su local de calle Lowe 107, a 50 metros de la plaza central, aceite de oliva y especias de la marca La Elvira, además de bolsitas de residuos. También comercializa artículos usados que recibe en donación: ropa, calzado, electrodomésticos y muebles.

“Mi hija me dijo que tenía vergüenza de mí”

La historia de Ojeda es, en parte, la historia que hoy lo pone al frente del espacio. Empezó a consumir a los 18 años, primero alcohol y cigarrillo, y después marihuana, cocaína y sustancias cada vez más peligrosas. “Al principio uno piensa que puede controlarlo, que solo es por el fin de semana, pero cuando te das cuenta estás totalmente atrapado y sentís que ya no podés salir”, relató.

El consumo le erosionó la salud y los vínculos. “Comenzás a lastimar a tus amigos, a tu madre, a tu pareja, a tus hijos… todo por culpa del consumo”, recordó. Durante casi dos años estuvo en situación de calle. “Donde yo llegaba, destruía”, confesó.

Había tenido auto, casa y buenos trabajos, pero la adicción se lo llevó todo. El golpe definitivo no fue material: “Mi hija me dijo que tenía vergüenza de mí por cómo me encontraba”. Desde entonces, la desconfianza de su entorno se volvió total.

Intentó salir por vías convencionales y no lo logró. Fue en la soledad de un baldío, tocando fondo, donde encontró un camino inesperado: la fe. “Siento que el único camino es Dios y Jesús”, aseguró.

Cómo contactarse

Para pedir información sobre la ONG o sobre cómo iniciar un tratamiento, el número habilitado es el 3751-506573. A esa misma línea pueden comunicarse quienes quieran colaborar con donaciones.

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