Diez años de rapear con letras de fe y un pasado vendiendo chipa en San Pedro: el misionero que la Conferencia Episcopal eligió para la vigilia del Papa en Córdoba confesó qué información le quitó el sueño en los últimos días.
Andrés Castellano nació en San Pedro, se crió en el campo y durante años recorrió su pueblo vendiendo chipa, mandioca y pan casero. Este lunes 9 de noviembre, a las 20, ese mismo hombre estará sobre un escenario en Córdoba cantando frente al papa León XIV, en la vigilia previa a la misa del Sumo Pontífice.
Será el único misionero con ese privilegio durante la visita histórica que el Papa hará a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre, casi 40 años después de la última vez que un pontífice pisó el país: Juan Pablo II, entre el 6 y el 12 de abril de 1987, con una gira de seis días por diez ciudades argentinas.
La llegada de León XIV tiene especialmente revolucionadas a Buenos Aires y Córdoba, aunque la expectativa alcanza a los católicos de todo el país y la región. En la provincia serrana, como en cada punto que toque durante su estadía, se preparan distintas actividades para recibirlo, y la música es una de ellas.
Cómo llegó la invitación
Castellano es rapero, profesor en Ciencias Sagradas y hace música urbana con letras de fe. La convocatoria no llegó por casualidad: la Conferencia Episcopal Argentina le escribió para consultarle si quería formar parte de los artistas que cantarían para el Papa.
“Me enviaron una carta desde la Conferencia Episcopal de Argentina consultando si tenía ganas de formar parte de los artistas que iban a cantar para el Papa. Finalmente cuando se confirmó la noticia de que el Santa Padre iba a venir, tras su intervención quirúrgica, días después también nos llegó la confirmación a nosotros; la cual se dio a través de una publicación oficial de la Conferencia Episcopal”, recordó en diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones.
Desde entonces, hubo varias videollamadas para ajustar los detalles de la actuación y un contacto permanente con el equipo de organización. “Estoy muy contento, muy emocionado con la noticia, y a full, haciendo malabares para poder llegar con todas las cosas que pienso realizar estos días. Porque si bien estoy invitado a la vigilia de Córdoba, que es mi presentación musical, también voy a acompañar otros espacios como peregrino. Voy a estar en Buenos Aires, en Luján y en Córdoba”, contó.
La cifra que no lo deja dormir
Hay un número que lo tiene desvelado. En la vigilia de Córdoba se esperan más de un millón de personas, y esa magnitud lo desborda.
“Todavía me cuesta dormir con una información que recibí en los últimos días y es porque en la vigilia de Córdoba se esperan a más de un millón de personas, es una locura”, confesó.
En julio pasado cumplió diez años haciendo música urbana. Ya cantó en escenarios con mucha gente, pero nada se compara con la posibilidad de presentarse ante una multitud de ese tamaño.
Del campamento a los escenarios
Su vínculo con la religiosidad y la música nació lejos de los grandes escenarios. “Arranqué con toda esta misión a raíz de una experiencia personal que tuve con Jesús en un campamento de jóvenes a mis 21 años. Ahí arrancó esta aventura; donde siempre digo que fue como un trato que hice con Jesús al decirle, ‘bueno, si vos me ayudás a rapear, yo lo voy a usar para vos’”, relató.
Antes de eso, su rutina tenía otro ritmo: “Nací en San Pedro, me crié en el campo y soy famoso en mi pueblo porque era vendedor ambulante y toda la gente me conoce porque le vendía chipa, mandioca, pan casero en la casa”.
Hoy intenta que esa historia personal se traduzca en sus canciones, siempre con palabras de fe, alegría y paz. “Intento que la música sea una herramienta para transmitir valores y también como profesor de Ciencias Sagradas trato de que sea una herramienta pedagógica para enseñar”, explicó.
Un recuerdo especial
La presentación será el lunes 9 de noviembre a las 20. “Espero que me puedan ver, acompañar. Siempre agradecido de los misioneros, de todo el apoyo que me dan”, dijo.
Antes de despedirse, recordó un momento que marcó su camino: “En 2023 tuve una gran bendición y fue la de conocer al papa Francisco, de rapearle al Papa argentino. Y tomé este nuevo llamado como una intercesión de Francisco, por un lado, y también de mi mamá, por el otro, que hace tres años falleció. Ella fue la persona que más me acompañó y me apoyó, desde que empecé. Entonces, yo lo sentía en mi corazón. Sentí como que el papa Francisco y mi mamá, ambos desde el cielo, me ayudaron a que esto sea posible: cantarle a León XIV”.
