Vendían drogas a metros de un boliche y un gimnasio: el operativo que los sorprendió
Un domicilio en pleno centro de Río Gallegos funcionaba como un kiosco de drogas. Los investigadores observaron durante meses el ir y venir de clientes. La noche del sábado, el operativo terminó con cinco personas demoradas y un hallazgo que podría destapar toda la red.
En pleno centro de Río Gallegos, un punto de venta de estupefacientes operaba camuflado entre el bullicio de la avenida San Martín. La fachada era perfecta: locales de comidas rápidas, gimnasios y un bailable rodeaban el domicilio donde se realizaban las transacciones.
La noche del sábado, un operativo conjunto desbarató el bunker. Cinco personas mayores de edad quedaron demoradas y supeditadas a la causa, mientras los investigadores secuestraban dosis de cocaína, balanzas de precisión y otros elementos que podrían ser clave para avanzar en la investigación.
Cómo operaba el kiosco de drogas
Según las fuentes consultadas, la modalidad era la clásica del pasamanos. Los clientes llegaban a pie, en bicicleta o en auto, estacionaban por unos segundos, realizaban el intercambio y se iban. Todo ocurría a la vista de los vecinos, pero mimetizado con el intenso flujo peatonal de la zona.
La investigación, liderada por la División Narcocriminalidad de Río Gallegos, incluyó tareas de campo y vigilancia encubierta durante un largo período. Fue así que los pesquisas pudieron documentar cómo el domicilio se había convertido en un verdadero kiosco de drogas, abasteciendo a una clientela rotativa.
El allanamiento y los secuestros
Con las pruebas reunidas, la Fiscalía a cargo de Pablo Mansilla solicitó las medidas de acción directa, que fueron avaladas por Marcelo Vásquez, titular del Juzgado de Garantías local. El sábado por la tarde, el factor sorpresa fue determinante.
El operativo fue encabezado por el Superintendente de Policía Judicial e Investigaciones y contó con el despliegue de la División Fuerzas Especiales, bajo supervisión del Ministerio de Seguridad. Dentro del inmueble, los uniformados secuestraron varias dosis de una sustancia blanquecina que dio positivo para clorhidrato de cocaína.
Además, se incautaron dos balanzas digitales de precisión, recortes de nylon, dinero en efectivo y dos teléfonos celulares. Estos últimos podrían resultar una verdadera caja de Pandora para descubrir a los eslabones superiores de la cadena ilícita.
En paralelo, se requisó un automóvil Fiat Punto vinculado a los investigados. Los cinco demorados, tres hombres y dos mujeres, debieron fijar domicilio a disposición de la Justicia Federal.
Un despliegue interagencial
El procedimiento, que llamó la atención de cientos de curiosos, contó con la participación de efectivos de la División Guardia de Infantería, la División Canes, personal de la Comisaría Primera y profesionales de la Dirección General de Bienestar Policial, garantizando un accionar ajustado a derecho.