Vendían un potente opioide en una bicicletería: el insólito hallazgo de la policía
Allanaron una bicicletería en Granadero Baigorria y encontraron algo que no esperaban: ¿qué escondía el local?
Una investigación de la Justicia federal de Azul, Buenos Aires, por la venta clandestina de nalbufina, un opioide de uso hospitalario, derivó en allanamientos en Rosario y Granadero Baigorria. El pasado sábado, dos personas fueron aprehendidas en el marco de una causa que apunta a una red dedicada al tráfico de esta sustancia.
Los allanamientos en Rosario y Granadero Baigorria
La brigada operativa de la Policía de Investigaciones y personal de la DDI de Azul allanaron un departamento en Paraguay al 1200, en el centro de Rosario. Allí vive un exempleado farmacéutico, pero no se secuestraron elementos de interés.
En Granadero Baigorria, los operativos fueron dos. El primero, en Eva Perón al 600, donde funciona una bicicletería. Allí se incautaron una notebook, un celular, doce cajas de nalbufina con 10 ampollas inyectables cada una, un revólver calibre 38 con numeración suprimida, cuatro cartuchos, una jeringa y varias agujas.
El segundo allanamiento fue en Baigorrita al 500. Allí se hallaron siete celulares, dos cajas de nalbufina con 9 y 10 ampollas respectivamente, cinco jeringas, un remito y 1.721.000 pesos. En ese lugar fueron aprehendidos Carlos Walter B. (58) y Yasmín Belén B. (24).
¿Qué es la nalbufina y por qué es peligrosa?
La nalbufina, conocida como Nubain, es un analgésico opioide sintético potente utilizado en hospitales para dolores moderados a severos. Actúa como agonista-antagonista, aliviando el dolor sobre el sistema nervioso central y minimizando efectos secundarios de opioides tradicionales. Sin embargo, su uso fuera del ámbito hospitalario puede ser altamente riesgoso.
El origen de la investigación
La causa es impulsada por el fiscal federal de Azul, Cristian Roberto Matías Citterio, junto con el Juzgado de Garantías Nº 2 a cargo de Federico Barberena. Se inició tras detectar en General Alvear, Buenos Aires, un creciente consumo de nalbufina e internaciones derivadas. Las investigaciones revelaron que el consumo se había extendido a personas con alta exigencia física y en ambientes deportivos.
La conexión entre los involucrados quedó al descubierto cuando el exempleado farmacéutico de Rosario envió una importante cantidad de nalbufina por encomienda a General Alvear. Los investigadores detectaron que gran parte de las ampollas secuestradas compartían el mismo número de lote y fecha de vencimiento, dato clave para rastrear el origen de la sustancia.