Vendieron todo en Cádiz y hoy viven en un pueblo de 70 personas: el número que no se puede creer
Dejaron Cádiz convencidos de que era una locura y hoy no volverían: el bar que les cedieron sin pagar nada y la cifra mensual que destinan a vivir, adentro.
José y Daniela abandonaron Cádiz para hacerse cargo del único bar de Villegas, una localidad de 70 habitantes en Burgos, España. Con la casa cedida por el municipio y el local a coste cero, la pareja asegura que sostiene su vida con apenas 270 euros al mes.
El dato sorprende tanto como la decisión: dos personas que dejaron una ciudad para instalarse en un pueblo donde todos se conocen, y que hoy calculan sus gastos en una cifra que en cualquier capital europea apenas alcanzaría para unos días.
El proyecto que los sacó de la ciudad
La puerta de entrada fue el Proyecto Arraigo, una iniciativa que pone en contacto a quienes quieren probar suerte en el ámbito rural con municipios que necesitan sumar habitantes. Así llegaron José y Daniela a Villegas, en la provincia de Burgos.
El Ayuntamiento les entregó la gestión del bar municipal sin cobrarles alquiler, y tampoco les pasa la cuenta de la luz ni del agua. A eso se suma un dúplex de unos 100 metros cuadrados por un alquiler de 110 euros mensuales, un valor impensado para una vivienda en una ciudad.
“El bar es a coste cero y de vivienda solo pagamos 110 euros de alquiler, es un regalo”, contó Daniela en el video del canal de YouTube de Diego Revuelta, que tiene casi 150.000 suscriptores y donde la pareja relató su experiencia.
Una postulación exprés
Los tiempos los tomaron por sorpresa. “Enviamos la solicitud un miércoles y el mismo viernes nos llamaron para visitar el pueblo, fue todo muy rápido”, recordó Daniela.
Para anotarse había requisitos concretos: contar con algunos ahorros, no tener antecedentes penales y dejar una fianza de 700 euros por el local. Cuando conocieron la casa y el bar, la decisión empezó a tomar forma.
José, en tanto, admitió que al principio desconfiaba del estado de la vivienda. “Me veía haciendo vida aquí”, dijo. La casa necesitaba muebles, pero el alcalde colaboró para equiparla con lo básico. El bar, cerrado desde hacía meses, se convirtió en una chance de emprender y de devolverle al pueblo un espacio de encuentro.
“Del bar no pagamos absolutamente nada, todos los beneficios son íntegros para nosotros”, detalló Daniela.
Cinco horas de trabajo y una rutina nueva
La jornada se ordena según los ritmos de Villegas. Abren de 13.30 a 15.30 y de 19 a 22, con horarios flexibles los fines de semana según la demanda. En total, trabajan unas cinco horas por día y les queda tiempo para compartir fuera del negocio.
Los gastos también se transformaron: entre el alquiler y las compras, calculan que viven con unos 270 euros mensuales. El acuerdo les bajó la presión económica y les permitió armar una rutina muy distinta a la que tenían antes de mudarse.
“En Villegas soy feliz como no lo fui en casi 40 años”
El cambio no pasa solo por los números. José aseguró que la vida en el pueblo le mejoró el bienestar emocional y lo sacó del desgaste que asociaba con su rutina anterior. “Vivo mejor de lo que lo hacía en Cádiz, no solo por el tema económico, sino en lo psicológico”, afirmó.
Valora el silencio de la noche, el contacto con la naturaleza y el tiempo extra con su pareja. “Duermo y vivo mejor, en Villegas soy feliz como no lo fui en casi 40 años”, sostuvo.
Daniela también reconoció que la adaptación tuvo su costo. La primera noche casi no durmió y llegó a preguntarse si había tomado la decisión correcta. Con el tiempo empezó a disfrutar de la calma y de compartir el día con José sin las presiones de antes.
Vivir lejos de sus familias y atravesar los inviernos fríos de Burgos son desafíos que la pareja asume. Aun así, por ahora no cambiarían Villegas por la ciudad.
Con información del canal de YouTube de Diego Revuelta.