Vendieron todo, se fueron al desierto de Arizona y levantaron su casa con 363 toneladas de tierra
Una pareja con cuatro hijos dejó la casa rodante y se instaló en el desierto de Arizona. Para levantar su vivienda de 232 m² usaron un material que estaba bajo sus pies: ya van más de 360 toneladas. Cómo piensan vivir sin agua ni electricidad de red.
Ashley y Jonathan Longnecker tienen cuatro hijos y una idea fija: vivir sin depender de las conexiones de agua y electricidad. Para lograrlo, compraron un terreno de 4,45 hectáreas en el condado de Cochise, Arizona, y empezaron a levantar una vivienda de 232 metros cuadrados con un material que estaba ahí nomás, bajo sus pies.
La casa se llama Hyperadobe Roundhouse y, en una de las etapas de la obra, ya llevaba utilizadas unas 400 toneladas estadounidenses de tierra, el equivalente a cerca de 363 toneladas métricas.
Todo el proceso queda registrado en Tiny Shiny Home, la página web que la familia dedica a mostrar los avances del proyecto.
Qué es el hyperadobe, la técnica con la que levantaron los muros
Para las paredes no usaron ladrillos ni cemento. Apelaron al hyperadobe, un método que consiste en rellenar largas mangas de malla con tierra húmeda y compactarla hasta formar estructuras firmes que cumplen la función de muros.
Así consiguieron paredes de unos 40 centímetros de grosor. La técnica les permitió avanzar con un material disponible en el entorno y sin necesidad de traer insumos de afuera.
El diseño tampoco es convencional: la vivienda se organiza en cuatro círculos de distintos tamaños unidos por paredes rectas. Esa combinación aprovecha la resistencia de las formas curvas y reparte mejor las cargas de la construcción.
Antes de encarar la casa principal, la pareja se entrenó con obras menores: una oficina y un gallinero. Esos primeros intentos les sirvieron para dominar el método y llegar al proyecto grande con más seguridad.
Cómo piensan vivir sin agua ni electricidad de red
La tierra es solo una parte del plan. Los Longnecker diseñaron varios sistemas para reducir al mínimo su dependencia de los servicios tradicionales y sacarle provecho a lo que ofrece el desierto.
Uno de ellos es la recolección de agua de lluvia: el techo la conduce hacia un depósito con capacidad para unos 114 mil litros. Después, el líquido se filtra y se distribuye a las distintas zonas de la casa mediante bombas.
Para la electricidad, el proyecto contempla la instalación de paneles solares y baterías, de modo que la vivienda pueda generar y almacenar su propia energía sin conectarse a la red.
De la casa rodante al desierto de Arizona
La historia no arrancó en Arizona. Durante varios años, Ashley y Jonathan recorrieron distintas regiones de Estados Unidos junto a sus cuatro hijos en una casa rodante. En ese tiempo empezaron a interesarse por las construcciones sustentables y por la posibilidad de vivir al margen de los servicios convencionales.
Cuando decidieron echar raíces, eligieron el terreno de 4,45 hectáreas en Arizona y comenzaron con pequeñas edificaciones de materiales naturales. Esas experiencias les dieron el conocimiento que después aplicaron a la vivienda principal, pensada para adaptarse al clima del desierto.
La obra sigue en marcha. La familia avanza con la construcción y busca demostrar que se puede levantar una casa con lo que hay en el entorno, sin depender de las conexiones de siempre.