Vendieron una carne inesperada y se agotó en horas: el secreto detrás del éxito que sorprendió al productor

¿Qué producto se agotó en menos de 48 horas en una carnicería patagónica? La respuesta dejó atónito al propio productor y revela un cambio silencioso en los hábitos de consumo de los argentinos.

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Vendieron una carne inesperada y se agotó en horas: el secreto detrás del éxito que sorprendió al productor

Un emprendimiento rural en Chubut lanzó al mercado un producto que nadie esperaba y la respuesta del público fue tan rápida que dejó perplejo incluso a su creador. La carne de burro, comercializada bajo el nombre “Burros Patagones”, se agotó en menos de dos días en una carnicería de Trelew, marcando el inicio de una experiencia piloto que busca convertirse en una alternativa productiva para la Patagonia.

El productor Julio Cittadini relató con asombro cómo se desarrolló la venta. “Acá el tema se ha aceptado de muy buena gana. El dueño de la carnicería que puso a la venta los cortes pensó que se iba a tardar una semana en venderlos y se llevaron todo en un día”, detalló. Los primeros cortes se ofrecieron a $7.500 por kilo, un precio que el impulsor del proyecto definió como etapa de prueba.

¿Por qué carne de burro?

La iniciativa surgió como respuesta a una crisis profunda en la producción ovina patagónica. Según Cittadini, “nosotros acá en la Patagonia, generalmente ha sido una zona productiva de ovejas y por diversas circunstancias esa producción se está perdiendo”. Los números respaldan esta afirmación: Chubut, que concentra el 25% del rodeo ovino nacional, cayó de 6,4 millones de cabezas en 1978 a 2,98 millones en 2025, una baja del 54%.

“En la mayoría de esos campos que se cierran a la producción ovina no es posible la explotación vacuna porque los campos no son aptos para eso. Y ahí es donde surgió el burro como una alternativa por su carácter aguerrido para mantenerse en la estepa patagónica”, explicó el productor. Actualmente, Cittadini maneja 150 burros en su estancia de Punta Tombo, Chubut, dentro del proyecto “Burros Patagones”.

¿Cómo es el producto?

Sobre las características de la carne, Cittadini fue categórico: “La carne es muy buena, de muy buen sabor y calidad. Es comparable a la carne de vaca. Los cortes son iguales”. También describió diferencias visuales, señalando que su tonalidad es más clara y rojiza en comparación con opciones como el ciervo o el guanaco.

El productor destacó además las propiedades nutricionales del alimento, mencionando que en algunos países europeos su consumo es habitual debido a su perfil más magro. “Más allá de la figura del asado, la figura del burro como alimento se me hace que al argentino es una barrera que tiene que levantar”, reconoció, aunque aclaró que en la ruralidad patagónica “es común comer carnes no tradicionales”.

¿Es legal vender carne de burro?

La experiencia piloto contó con permiso provisorio de la provincia de Chubut y pasó por todos los controles sanitarios correspondientes. “Lo que se puso al público, que nosotros calculábamos que podía durar para una semana, se fue en un día, en un día y medio no quedó nada”, reveló Cittadini.

Sin embargo, el principal obstáculo para la expansión del proyecto es normativo. En Argentina no existen frigoríficos habilitados para tránsito federal para esta especie, lo que impide su comercialización fuera de la provincia. La situación es similar a lo que ocurre en Santa Cruz con el guanaco, especie que se faena internamente para consumo pero no puede exceder los límites provinciales por no contar con plantas frigoríficas habilitadas para tránsito federal.

Un contexto de cambios en el consumo

Esta novedad llega en un momento particular para el mercado cárnico argentino. Según datos del INDEC, la carne vacuna registró incrementos que superan el 20% en algunos cortes durante marzo de 2026, con el cuadril liderando las subas con 24%, seguido por la nalga con 20%. En contraste, el pollo registró aumentos cercanos al 10% mensual y el cerdo en torno al 6%.

Esta brecha de precios explica cambios profundos en los hábitos de consumo: hoy, con lo que cuesta un kilo de asado, se pueden comprar hasta cuatro kilos de pollo o dos de cerdo. Como resultado, mientras el consumo de carne vacuna sigue en retroceso y se encamina a perforar los 40 kilos por habitante en 2026, el pollo ronda los 47 kilos por habitante al año y el cerdo se ubica cerca de los 19 kilos per cápita, en niveles récord.

¿Qué viene después?

Cittadini ya tiene programado para el 16 de abril una degustación gratuita en la parrilla Don Pedro de Trelew, donde se ofrecerá asado de tira, empanadas y chorizos elaborados con carne de burro. Para esta instancia está previsto faenar cuatro animales.

El proyecto también contempla un segundo flanco comercial de alto valor: el cuero del burro y el ejiao, una especie de gelatina ampliamente utilizada en la medicina tradicional china. Cittadini sostuvo que la exportación de ese producto está “potencialmente asegurada” por un déficit de miles de toneladas a nivel global.

Más allá de las restricciones regulatorias, la rápida aceptación inicial sugiere que esta carne no tradicional podría encontrar su lugar en un mercado argentino que busca alternativas frente al encarecimiento de la carne vacuna. Como resume el lema de la degustación programada: “a veces, lo mejor es lo inesperado”.

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