Vendió todo para sobrevivir a la crisis del 2001: hoy su taller es un ejemplo de tecnología en La Pampa
Con una camioneta vieja, un compresor y una agujereadora arrancó el taller que hoy es Industrias MetalMaq. La historia de los Paesani, de la crisis del 2001 al Instituto Balseiro.
En un nuevo episodio del podcast «Ya No Hay Acá», Sergio Paesani y su hijo Matías repasan cómo MetalMaq pasó de un taller alquilado de 8x10 metros a convertirse en un referente regional en automatización industrial. La historia de la familia Paesani, con sede en General Pico, cruza la cultura del trabajo, los vaivenes económicos argentinos y el relevo generacional.
El podcast sobre desarrollo, innovación y emprendimientos pampeanos, auspiciado por CITIA y Aisplac y presentado por La Pampa Noticias, InfoPico e Infotec4.0, dedicó su último episodio a la empresa Industrias MetalMaq. Allí, padre e hijo repasaron el camino de un emprendimiento que nació en medio de la tormenta económica y hoy mira al futuro con tecnología de punta.
Raíces de esfuerzo
La historia de los Paesani tiene raíces italianas afincadas en la zona de Trenel a principios del siglo XX. Esa cultura del esfuerzo y el amor por la calidad marcaron a Sergio desde chico. Se formó en la ENET N° 1 de General Pico, estudió Ingeniería aunque no llegó a recibirse, y se curtió en grandes industrias regionales como la histórica Industria Maracó y Sidertec.
Allí conoció las dos caras del desarrollo industrial argentino: la vanguardia de la automatización y el golpe amargo de las devaluaciones y los cierres de plantas. «Cuando se habla de cierres de empresas, a los que vivimos la industria desde chicos nos duele muchísimo. No solo se pierde la tecnología, se pierde una generación de trabajo y de mano de obra súper calificada», reflexiona Sergio durante la entrevista.
La chispa en plena tormenta
Tras el colapso económico del 2001, Sergio perdió una indemnización pesificada por el corralito: tenía 10 mil dólares y le dieron 14 mil pesos. Lejos de bajar los brazos, siguió adelante. «Vivíamos del sueldo de mi señora docente, tuvimos que empezar a cortar las actividades de los chicos», recuerda.
Con una camioneta vieja, un compresor, una agujereadora y la convicción de criar a sus hijos en un entorno seguro y tranquilo en La Pampa, comenzó a hacer trabajos de herrería. El verdadero punto de inflexión llegó en febrero de 2003, cuando formalizó su emprendimiento en un pequeño taller alquilado de 8×10 metros. «Mi hermano me salió de garantía…», cuenta. Gracias a la confianza de los clientes de la zona y a su respaldo técnico, lo que empezó como un auxilio financiero familiar mutó rápidamente hacia la fabricación industrial de estructuras y mantenimiento para molinos e industrias agropecuarias.
«Me temblaban las piernas, me quitaba el sueño, pero bueno yo siempre digo: la vida se trata de contactos, cuando siembra siempre hay oportunidad de cosechar, los amigos, la familia, están», agrega.
Ingeniería y relevo generacional
El crecimiento constante llevó a la empresa a radicarse en el Parque Industrial de General Pico en 2009. Pero el capítulo más estratégico se escribió años más tarde, con la incorporación de Matías, el hijo de Sergio.
Inspirado por las jornadas en el taller y el impacto de la tecnología que vio desde niño, Mati siguió el mandato familiar de la formación continua: se graduó como Ingeniero Electromecánico en la Universidad Nacional de La Pampa y se especializó en Automatización Industrial en el prestigioso Instituto Balseiro.
«Me gustan los desafíos de resolver problemas. Crecer viendo a mi papá en el taller y en la fábrica me marcó el camino. La mejora continua es lo que me mueve», sostiene Mati.
Innovación con sello pampeano
La sinergia entre la vasta experiencia práctica de Sergio y la visión tecnológica de Mati transformó a la firma en lo que hoy es Industrias MetalMaq: un referente regional en automatización industrial, diseño de tableros eléctricos, desarrollo de maquinaria a medida e integración de robótica.
La trayectoria de la familia Paesani sintetiza el ADN del emprendedor pampeano: resistencia ante la adversidad, vocación por la calidad, fuerte apego a los valores de la comunidad y la convicción de que el conocimiento local es la clave para el desarrollo productivo de la provincia.