Venezuela: Un histórico pilar del chavismo sale de la cúpula militar en medio de una reestructuración forzada
La jefa del régimen chavista realizó un movimiento inesperado al remover al hombre que controlaba las Fuerzas Armadas desde hace más de diez años. ¿Quién es el polémico militar, con un pasado lleno de señalamientos internacionales, que ahora toma su lugar en medio de la reestructuración del poder?
Un cambio de guardia sacude las Fuerzas Armadas de Venezuela. La jefa del régimen, Delcy Rodríguez, removió al general Vladimir Padrino López del Ministerio de Defensa, poniendo fin a más de una década de control absoluto sobre la institución. Este movimiento se produce en un contexto de reorganización política tras un evento trascendental para el país caribeño.
La decisión fue anunciada por la propia Rodríguez a través de sus redes sociales. “Agradecemos al G/J Vladimir Padrino López por su entrega, su lealtad a la Patria y por haber sido, durante todos estos años, el primer soldado en la defensa de nuestro país”, expresó la funcionaria chavista.
En su mensaje, Rodríguez también indicó que el militar “asumirá con el mismo compromiso y honor las nuevas responsabilidades que le serán encomendadas”, aunque no especificó cuáles serán esas nuevas funciones.
¿Quién era Vladimir Padrino López?
Padrino López se desempeñó como el ministro de Defensa más longevo de la llamada “revolución” chavista. Su trayectoria está marcada por momentos clave de la historia reciente de Venezuela. Coordinó la represión de las masivas protestas opositoras de 2014 y 2017, y dirigió la Gran Misión Abastecimiento Soberano, un mecanismo de control social mediante la distribución de alimentos.
Su lealtad al expresidente Nicolás Maduro fue pública y reiterada. En 2019, rechazó cualquier posibilidad de transición política, y en 2024, tras las elecciones presidenciales, avaló los resultados oficiales con mensajes institucionales que dejaron clara la postura de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
Su papel no pasó desapercibido internacionalmente. Estados Unidos lo incluyó en listas por corrupción y narcotráfico, ofreciendo una recompensa de 15 millones de dólares por su captura. Canadá, la Unión Europea y el Reino Unido también le impusieron sanciones por socavar la democracia y ser responsable de violaciones de derechos humanos.

Tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero, Padrino López permaneció al mando, exigiendo enérgicamente la liberación del líder chavista y de su esposa, Cilia Flores, y denunciando el operativo.
El polémico sucesor al frente de la Defensa
El relevo no llega de manos de una figura menos controvertida. Padrino López será sustituido por Gustavo González López, un militar cuya hoja de servicio también está marcada por acusaciones internacionales.
Estados Unidos sancionó a González López en 2015 por su papel en la represión violenta de las protestas de 2014, detenciones arbitrarias, torturas y persecución de opositores. Graduado en la Academia Militar en 1982, su carrera en la función pública incluyó la presidencia del Metro de Caracas y el comando de la Milicia Bolivariana.
Sin embargo, su cargo más notorio fue la dirección del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), organismo de inteligencia temido por las violaciones a los derechos humanos. Bajo su mando, el SEBIN dirigió operativos contra las protestas de 2014 y 2017.
Un episodio oscuro mancha su gestión: en octubre de 2018, el concejal opositor Fernando Albán fue detenido por el SEBIN y apareció muerto horas después en la sede conocida como El Helicoide. La versión oficial habló de suicidio, pero la oposición, la familia y organismos internacionales denunciaron un asesinato bajo tortura. Poco después, González López fue removido del SEBIN y reasignado, sin que se ofrecieran explicaciones verificables sobre el caso.
Este cambio en la cúpula militar venezolana redefine uno de los pilares fundamentales del poder chavista, en un momento de incertidumbre y reacomodo político.