Vereda tomada en pleno centro: el reclamo vecinal que la Municipalidad aún no escuchó
Vecinos de un céntrico barrio de San Miguel de Tucumán llevan más de cinco meses sin poder usar su vereda. ¿Por qué la Municipalidad aún no da respuesta a sus reiterados reclamos? Los detalles de una situación que se agrava con cada lluvia.
Desde hace más de cinco meses, un simple acto de estacionar se transformó en un problema diario para los vecinos. En la cuadra de Perú al 100, entre Monteagudo y Balcarce, en San Miguel de Tucumán, la vereda de un terreno baldío fue convertida en un estacionamiento informal, bloqueando por completo el paso de los peatones.
Los residentes de la zona llevan meses realizando reclamos ante la Municipalidad, pero hasta el momento no han obtenido ninguna respuesta ni solución concreta. La situación persiste, generando cada vez más molestias e inconvenientes para quienes transitan a pie por ese sector céntrico.
Las fotografías aportadas por los vecinos son elocuentes: muestran a varios automóviles estacionados sobre el espacio peatonal, ocupando prácticamente la totalidad de la vereda frente al terreno desocupado. Esta ocupación ilegal del espacio público fuerza a las personas a bajar a la calzada para poder continuar su camino, mezclándose con el tránsito vehicular.
Un problema que se agrava con las lluvias
La complicación no termina con la simple obstrucción. Los habitantes del barrio destacaron que esta zona es particularmente propensa a inundarse cuando hay lluvias intensas. En esos momentos, la vereda bloqueada por los coches se convierte en un obstáculo aún mayor, dificultando seriamente la circulación y aumentando los riesgos para la seguridad de los peatones.
La persistencia del problema, que ya supera el medio año, ha llevado a la comunidad a buscar otros canales para visibilizar su reclamo. Esperan que al dar a conocer públicamente la situación, se logre presionar a las autoridades competentes para que actúen.
El pedido vecinal es claro y directo: solicitan la intervención urgente de los organismos de control municipal para que fiscalicen el uso del espacio público, apliquen las sanciones correspondientes y, fundamentalmente, restablezcan el libre tránsito peatonal en la vereda. Mientras tanto, la calle sigue siendo el camino obligado para quienes antes caminaban con seguridad por la vereda.