Vértigo y café: el local que te obliga a usar arnés y casco para tomar un trago
¿Te imaginas tener que hacer rápel para llegar a tu mesa? Descubre los increíbles detalles de la cafetería china donde el café es lo de menos y la adrenalina está incluida en el precio.
Imagina pedir un café y que te entreguen un arnés y un casco. Eso es lo que sucede en Gushi Cliff Coffee, un establecimiento en China que desafía todos los conceptos de la hostelería. Ubicada en la provincia de Fujian, esta cafetería está suspendida a 60 metros sobre el nivel del mar, atornillada directamente a la pared de un acantilado. No es una exageración llamarla “la más extrema del mundo”, un título que ella misma se adjudica y que las imágenes en redes sociales confirman con creces.
¿Cómo se llega a esta cafetería?
La experiencia comienza mucho antes de probar la bebida. Los visitantes deben realizar primero un recorrido por una vía ferrata que dura aproximadamente media hora. Luego, llega el momento crucial: un descenso en rápel hasta las plataformas que funcionan como asientos, siempre bajo la atenta supervisión de instructores especializados. El fundador del lugar fue enfático: es obligatorio reservar con antelación y nadie puede realizar el descenso sin la supervisión del personal.
El local abrió sus puertas en el año 2004, pero su fama se disparó a nivel global en los últimos tiempos gracias a videos virales que muestran la impactante perspectiva desde las plataformas. Para quienes sufren de acrofobia, la simple visión puede ser una pesadilla, pero para los amantes de la adrenalina se ha convertido en un destino de culto dentro de China.
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El precio de la adrenalina
Esta experiencia única tiene un costo acorde a su exclusividad. Tomar un café en Gushi Cliff Coffee cuesta 398 yuanes, lo que equivale a unos 58 dólares estadounidenses. Sin embargo, ese monto no es solo por la bebida. El precio incluye el seguro obligatorio para los visitantes, el alquiler de todo el equipo profesional necesario (arnés, casco) y la asistencia permanente de los instructores de rápel. Una vez que el cliente llega a su plataforma, puede permanecer en ella todo el tiempo que desee, sin límites horarios.
Las plataformas son rectangulares y están literalmente atornilladas a la roca del acantilado, sirviendo como el único mobiliario del lugar. La vista al mar desde esa altura es impresionante, pero sin duda el condimento principal es la sensación de riesgo controlado. Para muchos, es la combinación perfecta; para otros, una idea descabellada. Lo cierto es que este concepto ha logrado capturar la atención global, transformando una simple taza de café en una aventura extrema que atrae a turistas de toda China y pone los pelos de punta a medio mundo a través de una pantalla.