Viajaban a la frontera y una lluvia de piedras destrozó las ventanillas del colectivo
Ocurrió cerca de Pichanal y la empresa no ocultó su bronca: "El riesgo al que se expuso a familias, trabajadores y estudiantes es inaceptable". Qué pasó con los pasajeros, en la nota.
Un nuevo ataque con piedras a un colectivo de larga distancia encendió la alerta en el norte salteño. Ocurrió en la zona del Cruce de Pichanal, cuando una unidad de la empresa San Antonio, que cubre el recorrido hacia la frontera con Bolivia, fue blanco de un grupo de personas que arrojaron objetos contundentes contra los cristales.
El hecho se conoció este miércoles a través de un comunicado publicado por la propia empresa en sus redes sociales, donde relataron que la unidad "cumplía su recorrido habitual trasladando pasajeros" cuando fue atacada. El impacto rompió varios vidrios y, según denunciaron, puso "en peligro directo la integridad física de cada usuario y del conductor a bordo".
Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos. Así lo confirmó un referente de la compañía, aunque el malestar quedó en evidencia: "Agradecemos que no tengamos que lamentar víctimas con heridas de gravedad, pero el riesgo al que se expuso a familias, trabajadores y estudiantes de nuestra región es inaceptable", sostuvo.
Un hecho que se repite
No es la primera vez que ocurre algo similar en la zona. A mediados de agosto, otra unidad de la empresa Sofía había sufrido un ataque vandálico en las rutas del norte provincial. Ahora, a poco más de 20 días, volvió a pasar, esta vez con la empresa San Antonio como blanco.
El referente de la firma fue contundente al describir la gravedad de la situación: "Detrás de cada ventanilla rota había una persona que solo buscaba llegar a su destino. Un colectivo no es solo un vehículo... perjudica a todos los vecinos y pone en riesgo vidas humanas inocentes", expresó.
Además de pedir una mayor presencia policial en la zona, la empresa invitó a la comunidad a involucrarse y denunciar este tipo de hechos, con la esperanza de frenar una ola de violencia que, por ahora, no deja víctimas pero sí mucha preocupación.