Viajaban cada semana por el tratamiento de su hijo, hasta que apareció otro problema
Viajaban cada semana 250 kilómetros para que Bautista siguiera su tratamiento. Ahora la enfermedad está más controlada, pero apareció un problema que puede dejarlos sin techo en dos meses.
Alejandra y su hijo Bautista, de 13 años, recorren los 250 kilómetros que separan Concepción del Uruguay de Paraná cada vez que la enfermedad los obliga. El adolescente fue diagnosticado con lupus tras una internación en el Hospital Materno Infantil San Roque, y la familia necesita ayuda para sostener los controles y encontrar una vivienda adecuada.
Todo empezó el 25 de mayo, cuando Bautista fue hospitalizado en su ciudad sin un diagnóstico claro. Los médicos decidieron trasladarlo a la capital entrerriana ante la sospecha de una endocarditis aguda. Sin embargo, los estudios posteriores cambiaron el panorama.
“Después de una semana internado descubrieron que tenía lupus. Lo habían trasladado por una posible endocarditis, que gracias a Dios se descartó, pero la válvula mitral del corazón presenta una dificultad”, contó Alejandra a Elonce.
Controles que no dan tregua
Al principio, madre e hijo viajaban todas las semanas desde Concepción del Uruguay hasta Paraná. Con el tiempo, las consultas cardiológicas empezaron a espaciarse, pero el seguimiento continúa, sobre todo por el riesgo de complicaciones renales.
“Ahora tenemos que volver el 18 de octubre. La cardióloga lo verá dentro de tres meses, pero en el medio debemos venir para hacerle estudios y controlar si aumentan la infección o la inflamación, especialmente en los riñones”, detalló la mujer.
Cada traslado implica unas cinco horas de viaje y jornadas maratónicas entre consultorios y laboratorios. Bautista lo resume con crudeza: “Es mucho caminar de acá para allá, ver médicos y después hacer el viaje. Cansa”.
Pese al cansancio, el adolescente no baja los brazos: “Hay días buenos y días malos, pero ahí vamos. Es una lucha constante y vamos a salir adelante poco a poco”.
Una casa que no puede esperar
La internación de un mes dejó secuelas económicas profundas en la familia. Alejandra tuvo que dejar su casa porque Bautista necesita un ambiente sin humedad ni frío, y ahora paga un alquiler que no puede sostener por mucho tiempo más.
“Hoy pago un alquiler muy caro y tengo dos meses para buscar otra vivienda que sea más económica, pero que también se adapte a sus necesidades”, explicó.
Para generar ingresos, trabaja como mensajera y prepara milanesas para comercios. Su próximo objetivo es lanzar un emprendimiento de pizzas, aunque asegura que le faltan los insumos para arrancar.
“Yo no quiero que me mantengan. Tengo todo preparado para trabajar, pero me faltan los insumos. Estar un mes internada con él fue un ahogo económico”, sostuvo.
La situación también trajo cambios en la alimentación de Bautista y nuevos gastos médicos. Por eso, la familia presentó una carta ante el Gobierno provincial para pedir colaboración.
Cómo colaborar
Quienes quieran ayudar pueden hacerlo a través del alias ALEKRENZ.BRU. También está disponible el teléfono 03442 67-8720. Los fondos se destinarán a los gastos del tratamiento, los traslados, la alimentación de Bautista, la búsqueda de una vivienda adecuada y la compra de insumos para el emprendimiento familiar.