Viajan todos los días y no dan clases todos los días: la escuela rural que se organiza para que nadie abandone
Viajan todos los días, pero no dan clases todos los días. La escuela rural Nº 5 tiene 11 sedes y un sistema que pocos conocen. ¿Cómo hacen para que los chicos no dejen el aula?
En el Cine Zapla de Palpalá, docentes de escuelas secundarias rurales de Jujuy se reunieron para celebrar el Día del Profesor. Pero la jornada también sirvió para mostrar una realidad que pocos conocen: cómo funciona el sistema itinerante que sostiene la educación en los parajes más alejados de la provincia.
El profesor Cayetano Martínez, de la Escuela Rural Nº 5, explicó la dinámica que aplican en las 11 sedes distribuidas entre Palma Sola, San Pedro, La Esperanza, Raya Anal y Finca del Milagro, en Perico.
“A esas 11 sedes el profe itinerante la visita una o dos veces al mes y las otras semanas restantes sube clase al drive para que el profe coordinador que está todos los días en la sede le vaya dando clase”, detalló Martínez. Y agregó: “Hay que viajar bastante todos los días, a diferencia de otras rurales que viajan lunes, martes y miércoles por la distancia y recién bajan a planificar a sede central”.
Edificios nuevos y espacios adaptados
Consultado sobre las condiciones edilicias, el docente señaló que la mayoría de los establecimientos son nuevos, aunque otros funcionan en espacios adaptados o comparten instalaciones con escuelas primarias. El objetivo es garantizar la continuidad pedagógica de los chicos que viven en zonas alejadas y no cuentan con transporte constante.
Martínez remarcó que el trabajo en la ruralidad exige un trato diferencial y un fuerte compromiso afectivo con las familias, muchas veces en contextos de vulnerabilidad.
“Uno se hace de una familia nueva, ¿por qué? Porque lo tiene que acompañar, lo tiene que ayudar, con los recursos con los que posee la familia. Imaginate en zonas rurales, gente del valle, trabaja en la finca, en el norte con los animales que crían. O sea, es gente de muy bajos recursos. Entonces uno se tiene que acomodar a eso y acompañarlo para que el alumno tenga la posibilidad de llegar a quinto año y no abandone”, expresó.
El abandono, el enemigo a vencer
Uno de los principales desafíos que enfrentan los profesores rurales es la alta tasa de deserción escolar, directamente vinculada a las necesidades económicas de los hogares. Según contó el docente, los estudiantes suelen priorizar las labores de cosecha o siembra en las fincas familiares, lo que obliga a un seguimiento riguroso y personalizado para evitar que dejen las aulas de manera definitiva.
Para cerrar, Martínez dejó un saludo afectuoso a todos sus colegas en su día, reconociendo el sacrificio que implica el traslado constante y la vocación puesta al servicio de la educación obligatoria en cada rincón de la provincia.