Viaje en Uber se convirtió en pesadilla: una mujer denuncia actitudes alarmantes del conductor en medio de la tormenta
Una joven santiagueña pidió un Uber para volver a casa, pero el viaje se transformó en una experiencia aterradora. ¿Qué actitudes del conductor la llevaron a huir corriendo bajo la tormenta y refugiarse en una garita policial?
Una joven de 32 años vivió momentos de angustia durante un viaje en Uber entre Santiago del Estero y La Banda, cuando el conductor tomó caminos desolados y adoptó un comportamiento que la aterrorizó. La situación, que se desarrolló durante la intensa tormenta del miércoles último, terminó con la pasajera huyendo del vehículo y refugiándose en una garita policial.
La víctima solicitó el servicio el martes por la tarde para regresar a su casa en La Banda luego de salir de su trabajo en Santiago del Estero. Al pedido acudió un hombre al volante de un Ford Fiesta, un detalle que inicialmente pasó desapercibido para la mujer fue que el automóvil no tenía patente visible, algo que no advirtió al subir debido a la fuerte lluvia.
El inicio de la incomodidad
Desde el comienzo del trayecto, el conductor intentó entablar conversación en reiteradas ocasiones, recibiendo respuestas breves por parte de la pasajera. Al cruzar el puente que conecta ambas ciudades, el hombre comentó que no sabía si podrían llegar al destino por la cantidad de agua acumulada.
Ante esta advertencia, la mujer le pidió expresamente que, en caso de no poder continuar, la dejara en un lugar transitado o cercano a una garita. Sin embargo, el desarrollo del viaje tomó un rumbo distinto al esperado.
Un itinerario desconcertante
La denunciante aseguró que intentó indicarle calles por donde habitualmente circula y donde sabía que había menos agua, pero el conductor se negaba sistemáticamente y optaba por otros caminos. Su preocupación crecía al notar que el hombre la observaba fijamente y realizaba comentarios que comenzaron a incomodarla profundamente.
El vehículo avanzó por distintos sectores, ingresando por calles internas del barrio Los Lagos y posteriormente hacia la avenida Julio Argentino Gerez. Pero en lugar de mantenerse en vías principales, el conductor volvió a internarse por calles con escasa circulación.
El momento crítico en un pasaje aislado
Finalmente llegaron a un pasaje que conecta el barrio Central Argentino con el barrio Mama Antula, donde reside la pasajera. La mujer relató que en ese momento su alarma aumentó, ya que conoce que la zona suele inundarse cuando llueve.
A pesar de que se lo manifestó al conductor, éste habría respondido riéndose y asegurando que sabía manejar en ese lugar. Minutos después, la predicción de la pasajera se cumplió: el automóvil quedó atascado en un sector descampado con abundante agua.
Según la denuncia, la situación se tornó aún más alarmante cuando el conductor giró el vehículo hacia una zona montuosa con pocas viviendas y aceleraba intentando sacarlo del lugar mientras la miraba de forma insistente. Este comportamiento provocó que la pasajera entrara en pánico.
La huida bajo la lluvia
La mujer intentó abrir la puerta para descender, pero el conductor le tocó las piernas y le dijo que no lo hiciera. En un intento por salir del auto, ella le manifestó que podía ayudarlo a empujar el vehículo para destrabarlo.
Una vez afuera, aprovechó para alejarse del lugar. Desde cierta distancia le pidió al conductor el alias para realizar el pago del viaje y, en ese preciso momento, observó que el hombre llevaba la mano hacia sus partes íntimas.
Ante el miedo de que la situación se agravara, la mujer corrió bajo la lluvia hasta una garita policial ubicada a unas cinco cuadras, donde solicitó ayuda de inmediato. Durante todo el trayecto, la denunciante se mantuvo en contacto por mensajes y llamadas con una amiga y con su pareja, ya que desde el inicio del viaje había comenzado a sentirse insegura.
Las acciones posteriores
En el caso intervino personal de la Comisaría 56 y de la Comisaría 13 del Menor y la Familia, dependencias donde se radicó la denuncia correspondiente. Además, la víctima informó que presentó un reclamo formal ante la empresa Uber para que investigue lo ocurrido y adopte las medidas que correspondan.
El relato detallado de la mujer pone en evidencia los riesgos que pueden presentarse incluso en servicios de transporte considerados seguros, especialmente en contextos climáticos adversos y cuando los conductores se desvían de las rutas habituales.