Viajó 2.000 km para ver al Milagro y lo que le pasó al bajar del avión la dejó sin palabras
Llegó a Salta con la idea de ver la procesión y cumplir un sueño que venía postergando desde el año pasado. Pero lo que la quebró no fue la salida de la Virgen: fue lo que sintió apenas pisó la ciudad.
Una mujer oriunda de Río Negro llegó a Salta para vivir por primera vez la fiesta del Milagro, después de que un encuentro casual durante un viaje por el norte le despertara la curiosidad por una tradición que no conocía. Su emoción empezó antes de pisar el centro: apenas aterrizó, se largó a llorar.
La historia se cruzó con Que Pasa Salta mientras el mediodía avanzaba y la Plaza 9 de Julio se iba poblando de familias y peregrinos. La Catedral Basílica había cerrado sus puertas tras la Misa Estacional para ultimar los preparativos de las imágenes que, a las 15:30, saldrán en procesión.
Un viaje que empezó sin buscarlo
Todo arrancó el año pasado, cuando la mujer viajó al norte para conocer la Virgen del Cerro. Después siguió viaje hacia la Quebrada de Humahuaca y, en el camino, se topó con una peregrinación que avanzaba rumbo a Salta. No entendía bien qué estaba viendo, pero la escena se le quedó grabada.
“Me habían contado. Venía justo una procesión del Señor y la Virgen del Milagro, que fue una emoción muy grande. Vinimos para vivir este momento de fe”, contó a Que Pasa Salta.
Las dudas la acompañaron durante meses. Quería saber quiénes eran esas personas, hacia dónde caminaban y por qué hacían semejante esfuerzo. La respuesta la trajo de vuelta este año, ya no como turista sino como peregrina.
“Yo conocía la Virgen del Cerro y, cuando vine a conocerla, me fui a Humahuaca y ahí me pasó muy cerca una peregrinación. Me causó muchísimas dudas conocer de qué se trataba. Nos llamó poderosamente la atención, por eso vinimos este año para conocer este momento de fe”, relató.
“Bajé del avión y ya estaba llorando”
La emoción la desbordó ni bien llegó a Salta. Su vuelo aterrizó cerca de las 22 y, desde ese momento, empezó a sentir de cerca eso que tantas veces había visto a la distancia.
“Bajé del avión a las 22 y ya estaba llorando. Yo quería llegar a las velas en la rotonda de Limache, Monumento a los Peregrinos, pero había muchísima gente, así que nos vinimos al concierto de las campanas anoche. Nos vamos a quedar un par de días para recorrer Salta”, contó.
Este martes finalmente llegó el momento que había reservado con meses de anticipación. Estará frente a la Catedral para ver salir al Señor y la Virgen del Milagro y vivir desde adentro esa celebración que descubrió casi por casualidad.
La peregrina también dejó un mensaje para el medio que la encontró: “Los sigo en las redes sociales y les agradezco por la transmisión y por todo lo que nos muestran, que nos emociona”.
Su historia refleja algo que se repite cada 15 de septiembre: el Milagro no solo convoca a los salteños de distintos rincones de la provincia. También atrae a personas de otras provincias que llegan para intentar comprender una tradición que atraviesa generaciones.