Viajó al Encuentro de Mujeres en Córdoba y volvió con una confesión sobre lo que pasa arriba de un Uber
¿Qué fue lo que más la marcó de los tres días en Córdoba? La respuesta de la coordinadora de Mumalá Mendoza mezcla anécdotas incómodas arriba de un Uber con una red de cuidado que no esperaba encontrar.
Luisina Blanco, coordinadora de Mumalá Mendoza, estuvo en Córdoba los días 10, 11 y 12 de octubre para participar del Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. De regreso, hizo un balance que va mucho más allá de la multitudinaria movilización: habló de los obstáculos económicos para viajar, de los debates que se abrieron en los talleres y de las redes de cuidado que se arman espontáneamente en la calle.
En diálogo con Sitio Andino, la referente mendocina subrayó la importancia de estos espacios para sostener las luchas feministas, cruzar ideas con organizaciones de otras provincias y poner sobre la mesa las problemáticas que atraviesan a mujeres y diversidades en el actual contexto económico y social.
"La recarga de energía feminista anual"
Así definió Blanco lo que significó volver a casa después de un fin de semana de talleres, asambleas y movilizaciones. Pero antes de subirse al micro, el dinero apareció como el primer escollo.
Según contó, el paquete de viaje costaba menos de $200.000 e incluía transporte, alojamiento y comida garantizada. Aun así, el gasto se convirtió en una traba para muchas mujeres que querían sumarse.
La logística también dejó anécdotas. El chofer que las trasladó desconocía de qué se trataba el encuentro y no había dimensionado la magnitud de la convocatoria.
Comentarios machistas arriba del auto y gestos que reparan
Durante los traslados por la ciudad, las participantes se movieron con aplicaciones como Uber y Cabify. En ese contexto, algunas se cruzaron con conductores que les dedicaron frases despectivas.
"Nos llenaron la ciudad, no se puede transitar" y "vienen a romper la paz de Córdoba" fueron algunas de las expresiones que Blanco recordó.
Pero no todo fue hostilidad. También hubo choferes que mostraron su apoyo y contaron que sus propias hijas participaban de las movilizaciones. "Y eso es reparador, que la ciudad se muestre solidaria", señaló.
Para la mendocina, uno de los aspectos más valiosos fue la sensación de seguridad que da la presencia colectiva. Caminar por una ciudad desconocida era distinto sabiendo que había otras mujeres y diversidades alrededor, aunque no las conociera de antes.
"Por más de que no fuese tu compañera de viaje, no fuese tu compa de organización, sabías que la mujer, que la diversidad que estaba al lado, te cuidaba", relató.
Endeudamiento y crisis: los debates que se abrieron en Mumalá
Además de las marchas, las integrantes de Mumalá Mendoza participaron de talleres vinculados con las luchas sociales. Blanco mencionó los espacios sobre antiespecismo y las reivindicaciones de las trabajadoras de la educación.
Uno de los encuentros más significativos fue la Asamblea de Endeudadas de la Argentina, donde mujeres de distintas organizaciones compartieron experiencias y reflexionaron sobre cómo la crisis económica impacta en su día a día.
"Las mujeres hoy estamos pluriendeudadas. Tenemos deudas con los bancos, tenemos deudas con las aplicaciones y tenemos deudas en el interior del barrio con prestamistas, con las kiosqueras, porque la realidad es que no nos llega el sueldo al fin del mes", sostuvo.
En la asamblea también se discutió el uso de plataformas financieras digitales y el acceso al crédito para cubrir gastos cotidianos. La coordinadora cuestionó el impacto que, según su análisis, tienen estas herramientas sobre las economías familiares y apuntó la responsabilidad política que le atribuye al Gobierno nacional.
"Pudimos empezar a hacer un mapeo de cómo nos impacta en el cuerpo la crisis económica, la carga mental, nuestra salud mental en peligro", afirmó.
Las dos marchas centrales
La agenda del encuentro estuvo atravesada por las movilizaciones. Según relató Blanco, Mumalá participó de las dos marchas centrales del fin de semana.
Una de ellas estuvo vinculada con la visibilización de los travesticidios y las reivindicaciones de la comunidad travesti-trans. La movilización, describió, fue una expresión colorida y multitudinaria, con banderas que buscaron visibilizar identidades y reclamos. En esa marcha, las integrantes de Mumalá llevaron una bandera con la consigna "Hay que echar a Milei", en rechazo a las políticas del Gobierno nacional y a lo que consideran un retroceso en materia de derechos sociales y económicos.
La segunda movilización reunió las principales reivindicaciones feministas: el empobrecimiento, la crisis económica, los femicidios y los travesticidios, además del pedido de que no haya más muertes por violencia machista. Para Blanco, el objetivo fue demostrar que la participación feminista sigue vigente, incluso en un escenario que describió como hostil.
Buenos Aires 2027 y la ilusión de Mendoza 2028
Uno de los anuncios más relevantes para las participantes fue la elección de la Ciudad de Buenos Aires como próxima sede del Encuentro Plurinacional. La definición fue especialmente significativa para las integrantes de Mumalá Mendoza, que, según contó la coordinadora, venían impulsando esa posibilidad desde hacía cuatro años.
La próxima edición tendrá lugar en un contexto electoral y, desde el colectivo, consideran que la llegada del encuentro a la capital del país permitirá amplificar sus reclamos y dar mayor visibilidad a las problemáticas que atraviesan a mujeres y diversidades. Si bien Mendoza también figuraba entre las alternativas, Blanco sostuvo que, desde su organización, preferían que la próxima edición se realizara en Buenos Aires.
No obstante, la posibilidad de que la provincia sea sede en 2028 genera entusiasmo. Recibir a miles de participantes implicaría un desafío organizativo, pero también una oportunidad para fortalecer los vínculos entre organizaciones y compartir las experiencias construidas en el territorio.
"Siempre recibir a las compañeras es maravilloso y es un acto de amor increíble", afirmó.
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