Vigilador en llamas: la Taser policial en el centro de una investigación por violencia institucional
Un video cambió todo: la descarga de una Taser policial habría sido la chispa que desató las llamas. ¿Qué pasó realmente durante esos diez segundos críticos que ahora investiga Violencia Institucional?
Un video que se viralizó este jueves cambió por completo la investigación. El caso del vigilador que se prendió fuego durante un reclamo laboral ahora será analizado por la unidad fiscal de Violencia Institucional, tras surgir la presunción de que las llamas se iniciaron por el uso de una pistola Taser.
Pablo O., de 36 años, se encuentra en estado crítico en la terapia intensiva del hospital Heca, con asistencia respiratoria mecánica. El hecho ocurrió cuando el hombre, rociado con combustible, reclamaba el pago de una deuda salarial en la puerta de su lugar de trabajo.
¿Qué muestra el video clave?
Las imágenes publicadas por Rosario3 son el eje de la nueva investigación. En ellas se observa claramente el momento en que Pablo O. recibe una descarga de una pistola Taser que se mantuvo activa durante al menos diez segundos. Inmediatamente después, se inicia el fuego que consumió al hombre.
En un intento desesperado por apagar las llamas, el vigilador se tiró por unas escaleras. Fueron los propios policías presentes quienes finalmente lo asistieron utilizando un matafuegos. Dos de los agentes que intentaron sujetarlo mientras yacía en el piso también resultaron con quemaduras.
El protocolo que pudo haberse roto
La investigación original estaba a cargo del fiscal Matías Edery, quien ya había ordenado la toma de testimonios, el análisis de imágenes y una pericia de Bomberos. Sin embargo, la difusión del video motivó la intervención de otra unidad.
Existe un protocolo claro: un agente no debe accionar una Taser cuando hay material combustible en la escena. El registro visual evidencia que esta advertencia no fue respetada. La nueva línea de investigación intentará determinar si los prolongados segundos de descarga eléctrica fueron, efectivamente, la chispa que desencadenó la tragedia.
La deuda salarial y la tercerización
Según la reconstrucción de los hechos, Pablo O. llegó hasta la garita de vigilancia y se roció con combustible mientras reclamaba a viva voz el pago de lo que se le adeudaba. Desde la empresa para la cual custodiaba el acceso, señalaron que el hombre se había desempeñado allí por un corto tiempo, pero como empleado de una empresa de seguridad tercerizada.
La firma aseguró que ya le había pagado a la empresa de vigilancia por el servicio, deslindando responsabilidad directa en el conflicto laboral que llevó al extremo a Pablo O.
El desenlace de esta investigación por posible violencia institucional ahora depende de cruzar las pericias técnicas con el testimonio del video, un registro que dejó al descubierto los segundos de horror que cambiaron todo.